Para el Ceprodh fue una sentencia «agraviante»

Las querellantes del Ceprodh apelarán en cuanto conozcan los fundamentos

 

Para la querella del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), el veredicto del sexto juicio “La Escuelita” fue “agraviante”.

En clara disconformidad, las abogadas Natalia Hormazábal y Mariana Derni consideraron que los jueces “no atendieron toda la prueba de cómo fueron los hechos”.

“Creemos que fue un veredicto esperable en el marco de la situación nacional, a tono con los últimos fallos de Bahía Blanca y del que absolvió a Milani”, dijo la abogada Hormazábal.

“No nos conforma y sin dudas iremos en casación”, dijo y agregó que la ejecución condicional de la pena impuesta al suboficial de inteligencia Carlos Benavídez “es agraviante, es desconocer la participación concreta que tuvo” en el secuestro de Juan Herman, el estudiante de Bariloche desaparecido después de que lo sacaran de su casa en julio de 1977. “Es una sentencia agraviante”, reafirmaron las querellantes.

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Shirley Herreros #CoberturaColaborativa SPN

PH Oscar Livera

 

La fiscalia insatisfecha con las penas

Apelarán cuando se conozcan los fundamentos

Para el fiscal general Miguel Ángel Palazzani la sentencia logró establecer las responsabilidades penales que había exigido la fiscalía. Al igual que el resto de los acusadores, el fiscal dijo que esperará a conocer los fundamentos del veredicto para impugnar las penas, ya que las consideró bajas.

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“Hago la diferencia entre las responsabilidades penales, se establecieron condenas para todos a pesar de que los montos punitivos difirieron bastante de lo que pedimos. Fue importante en la construcción de cómo ocurrieron los hechos: decir que Benavídez es partícipe secundario no es poca cosa, significa que tuvo un aporte en el secuestro de Herman”, destacó.

Indicó que “nos falta conocer qué se dijo, pero que inteligencia fue un engranaje fundamental y que tuvo un rol en el secuestro de Herman, está establecido”, aseguró.

Palazzani adelantó que el séptimo juicio está avanzado para culminar con los tramos aún en deuda de las denuncias de víctimas de la dictadura. Sostuvo que el tribunal debería convocar al juicio “en un plazo no muy largo” porque hasta se avanzó con la audiencia preliminar. “Si fuese este año estamos preparados”, advirtió.

Para el esperado juicio de las detenidas-desaparecidas universitarias y del grupo de militantes, artistas y estudiantes que fueron trasladados desde Neuquén hasta el centro clandestino de Bahía Blanca ya fue fijado el tribunal, que estará integrado por Alejandro Cabral, Alejandro Silva y Simón Pedro Bracco.

Palazzani indicó que el veredicto ratificó “la asociación ilícita para Castelli y anticipó que para Sachitella «vamos a pedir penas más altas porque entendemos que le corresponden segmentos de pena más graves. Surge del veredicto que Inteligencia manejaba todo lo que había en la zona, desde Bariloche a Roca, como un nervio único que inclusive quedó de manifiesto en que prefectura y la armada tenían información de inteligencia sobre víctimas que padecieron persecución en San Martín de los Andes”.

 

Shirley Herreros #CoberturaColaborativa del SPN

PH Oscar Livera

Penas bajas para los ocho ex militares juzgados

Audiencia de lectura del Veredicto

Con gran celeridad, sin preámbulos y de forma casi automática, el juez Alejandro Cabral leyó el fallo que especificaba la condena para cada uno de los ocho represores acusados en este proceso.

Oscar Reinhold, recibió 11 años de prisión efectiva; Juan José Castelli, 11 años de prisión; Sergio San Martín, 7 años; Jorge Molina Ezcurra , 6 años; Marcelo Fernando Zárraga, 5 años; Emilio Sacchitella, 4 años; y Carlos Benavídez, 3 años de ejecución condicional.

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Fueron juzgados por delitos de lesa humanidad contra diez víctimas cometidos en Neuquén capital, Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Bariloche. Estos hechos ocurrieron entre 1976 y 1980, durante la última dictadura cívico-militar.

Las defensas de los ocho ex jefes militares y de inteligencia habían pedido la absolución de los acusados. Por otra parte, cuatro de ellos reivindicaron la “legalidad” de los procesos que desarrollaron durante la dictadura en las audiencias de las últimas palabras.

 

Jovenes por la Memoria 22 de julio

Ni los acusados, ni los defensores asistieron a la lectura del veredicto

 

Las personas que sufrieron tormentos, torturas y persecución son: María Teresa Oliva, quien trabajaba en la Legislatura provincial; María Parente, trabajadora del área prensa de la Universidad Nacional del Comahue; Juan Marcos Herman, estudiante que continúa desaparecido; Oscar Olivera, ex concejal de la ciudad de Fisque Menuco (General Roca); María del Luján Gómez; Fernando Ubaldini; Ernesto Sifredi; y Oscar Escobar.

 

En menos de treinta minutos, Cabral había terminado su trámite al igual que Orlando Coscia y Alejandro Silva, los otros dos jueces que integran el Tribunal Federal Oral 1 de Neuquén. Con la misma prisa con que se leyó el fallo, los magistrados se encaminaban hacia la salida cuando que Inés Ragni, Madre de Plaza de Mayo Filial Alto Valle, también hizo gala de su velocidad de movimientos para erguirse de su asiento en la primera fila del público.

Inés Ragni con un claro reclamo de Justicia, al término de la lectura del veredicto

Inés Ragni con un claro reclamo de Justicia, al término de la lectura del veredicto

 

Impulsada por su incansable espíritu de lucha, esa señora nonagenaria increpó a viva voz a dos de los tres jueces, que escucharon sus palabras. “Quiero decirles que a este tribunal le ha tocado defender los Derechos Humanos en la provincia de los Derechos Humanos, quiero decirles que nuestro director de Derechos Humanos Jaime de Nevares dijo: ‘si querés la paz para tu patria tenés que pedir verdad memoria y justicia?, y todavía, señores jueces, las madres de Neuquén y Alto Valle no sabemos qué es lo que ha pasado con nuestros hijos”, dijo y recordó a las madres que ya no están y que se fueron sin saber qué ocurrió con sus hijos.

Por su parte, Lolín Rigoni expresó el deseo de “creer en el Poder Judicial cuando sea independiente, ágil y humano”.

Caras adustas durante la lectura el 11 de septiembre de 2019

Caras adustas durante la lectura el 11 de septiembre de 2019

Hubo un descontento generalizado por parte de las familias de las víctimas y también entre las organizaciones de derechos humanos, ya que el fallo, que no fue unánime, estuvo lejos del pedido de la querella y de la fiscalía.

Este fue el primer fallo de que no tiene sentencia unánime de los seis procesos judiciales desarrollados en la región por delitos de lesa humanidad.

Culminada la lectura del fallo, las querellas y los fiscales expresaron a la prensa su disconformidad en relación a las penas, ya que no se ajustaron a lo solicitado. De esta forma, esperan que se publiquen los fundamentos para realizar un análisis más exhaustivo y hacer las presentaciones de recursos que crean correspondientes.

 

Esteban Idiarte. Jóvenes por la Memoria  #Cobertura Colaborativa SPN

PH Oscar Livera /Jovenes por la Memoria

 

“Pensé que me iban a matar”

La psicóloga Graciela Vicente vivió un calvario los siete días que la mantuvieron secuestrada en la comisaría de San Martín de los Andes y en el escuadrón Junín de los Andes de Gendarmería Nacional. Encadenada a un camastro y vendada sufrió tormentos físicos y psicológicos que la pusieron al límite de su resistencia.

“Mi estado era de pánico, me acusaban de terrorista, me decían que en mi casa habían encontrado panfletos subversivos y cocaína, y era una absoluta mentira”, relató la mujer. Cuatro meses antes había llegado a San Martín de los Andes desde la Capital Federal y ejercía su profesión en los hospitales de esa ciudad y la cercana Junín de los Andes.

En la detención identificó al gendarme Jorge Emilio Sacchitella, coincidiendo con otros de los detenidos y secuestrados en esos días. Puntualmente relató que fue presa junto al matrimonio que integraban la docente María Luján Gómez y el agrimensor Osvaldo Ubaldini, con quienes realizaban actividades laborales.

“Nos atendió Sacchitella en San Martín y de ahí nos llevaron, esposados, a Junín. Nos insultaban y nos acusaban de guerrilleros y yo nada que ver con eso. Ahí me dio un ataque de nervios porque pensé que nos iban a matar. Los compañeros lograron calmarme”, añadió.

Tenía 25 años cuando soportó esa situación que la marcó para el resto de su vida. “Me sacaban fotos de frente, de perfil, como si fuera una delincuente. Me interrogaban todos los días. Eran tres, a los que no pude identificar. Me preguntaban varias veces lo mismo, para confundirme. Querían que los les dijera que Gómez y Ubaldini eran peligrosos y que si lo decía yo obtenía algún beneficio. Pero yo no podía decirlo porque sabía no eran subversivos, así que no dije nada”, señaló quebrada por el dolor al revivir el horror que debió afrontar.

Agregó que además de Sacchitella también reconoció al coronel Cabrera como integrante de la patota que la secuestró. Mencionó que durante la detención fue revisada por el doctor de Gendarmería, Luis Arrué.

La incertidumbre dominó sus ánimos porque en un momento alcanzó a ver en Junín a “Fito” Gómez y Cristian Varela, que en ese momento era su novio.

Finalmente, sin que le dieron ninguna razón por la que la habían detenido, la liberaron. Como habían venido sus padres a buscarla, por iniciativa de su progenitor fueron a Gendarmería a pedir explicaciones de por qué había sido víctima de las torturas. “Pero nos trataron muy mal, a mi padre le dijeron que quién era él para pedir explicaciones y ordenaron que nos retiráramos”, dijo.

Dijo que supo que el matrimonio Ubaldini-Gómez no tuvo la suerte de ella y que los habían trasladado a Neuquén. Posteriormente se enteró que debieron exiliarse en México.

Con la recuperación de la democracia regresó a San Martín de los Andes en 1983, donde reside hasta ahora. “Agradezco mucho esta oportunidad de poder contar lo que pasó y por el respeto que se me brindó. Esto tiene un gran valor para todos los ciudadanos”, le dijo la mujer a los jueces al cerrar su testimonio.

Néstor Mathus #CoberturaColaborativa

Sindicato de Prensa de Neuquén

“Esta gente actuó con sadismo”

Oscar Rodolfo Escobar era un joven empleado municipal de Bariloche de 23 años cuando, según declaró ante los jueces, comenzó a sufrir persecución por su pertenencia al sindicato y fue acusado de integrar células extremistas. Fue ilegalmente detenido, esposado y vendado lo alojaron en la Escuela de Instrucción Andina (EIA) donde sufrió todo tipo de vejaciones, desde pasar hambre y frío, ser severamente golpeado hasta perder el conocimiento hasta convertirse en blanco de un simulacro de fusilamiento.

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En este juicio fue convocado por la detención que tuvo el 8 de octubre de 1976, por orden de los entonces director y subdirector de la EIA, Néstor Rubén Castelli y Carlos Rito Burgoa (fallecido), respectivamente, pero se explayó por un proceso que se había iniciado el año anterior en el que responsabilizó, además de Castelli y Burgoa, a Fernando Zárraga, por los tormentos sufridos y su obligada salida del país como única manera de evitar ser eliminado.

“Mis hechos arrancan el 21 de agosto de 1975 cuando el diario Río Negro publicó los concursos -uno de los cuales se adjudicó- para jefes de secciones en el municipio. Para ese entonces el personal ya estaba siendo seguido para terminar llevándonos al desastre que luego vimos que ocurrió”, dijo.

Relató que “tras el golpe se presentaron en el municipio Castelli, Zárraga, Burgoa y otros y nos dijeron que venían a imponer el orden, que la democracia iba a volver. Vinieron vestidos con cascos con ramas en la cabeza, granadas colgando… Ahí comenzó una persecución implacable”.

Señaló que en la primera de las detenciones lo tomaron en la vía pública tres hombres de civil, a cara de descubierta. Le dijeron que eran de la Policía Federal y creyó reconocer a un oficial de apellido Valdivia que días antes estuvo parado frente a su casa.

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En esa ocasión lo llevaron a que declarara ante Castelli, le dijeron que en un allanamiento en una casa de Vaca Narvaja, en Córdoba, encontraron su teléfono. Le dijeron“mirá hijo de puta, sabés muy bien por qué estás acá” y como negó esas imputaciones lo golpearon hasta desmayarlo. “Esa gente actuó con sadismo. Fue muy duro. En un informe decían que yo era subersivo y por ello me echarían del municipio. Después de las vejaciones y torturas me fueron a buscar al calabozo y me dijeron que como no había querido declarar y renunciar me iban a ejecutar”.

Comentó que “en un Falcon verde me sacaron de la EIA, fueron al kilómetro 21 hacia el descampado de la ciudad y me dijeron ‘arrodillate y rezá’. Sentí cuando el hombre montó la pistola, la puso al lado del oído y disparó. Quedé sordo tres días y después con una lesión para siempre”.

 

Néstor Mathus/ #CoberturaColaborativa del SPN

PH Shirley Herreros

Los médicos de poca memoria

El martes 30 de julio, a través de videoconferencia desde San Martín de los Andes, prestaron testimonio dos de los médicos que atendieron al matrimonio Ubaldini-Gómez durante una de sus detenciones.

Eduardo Ubaldini y María del Luján Gómez sufrieron cuatro detenciones desde que comenzó la dictadura el 24 de marzo de 1976. La más intensa, tanto por los tormentos como por la duración, fue la de 1978. En esa oportunidad fueron inspeccionados por dos médicos. El primero en declarar fue Norberto Stocchetti, quien era parte del Plan de Salud Rural y que trabajó para gendarmería por 25 años desde 1977.

Stochetti comentó que una de sus obligaciones en ese trabajo era acercarse a ver a las personas detenidas. Aseguró no acordarse del matrimonio más que como vecinos y que no era habitual ver personas detenidas. Respecto al acusado Jorge Emilio Sacchitella, aseveró conocerlo como su jefe.

Seguidamente declaró Luis Willy Arrué, médico jubilado que llegó a Junín de los Andes en 1975 para trabajar en el sistema público de salud. Arrué había declarado anteriormente en el juicio “La Escuelita II” en 2012, donde indicó que era común ver detenidos y, al igual que en este tramo del juicio, reconoció que conocía a Sacchitella no solo por su rol en las fuerzas armadas sino porque también habían sido compañeros de escuela en Goya, Corrientes. En aquella oportunidad había sido convocado por la defensa y ante las preguntas de la querella recordó la detención del matrimonio en 1978.

Daniel Font Thomas

Por sistema de video, los médicos de gendarmería que declararon desde San Martín de los Andes

Relató también que por aquellos días si bien no trabajaba para el ejército,  fue convocado en esa oportunidad por la institución, con Sacchitella al mando. Allí conoció a la pareja de detenidos y lo que más llamó su atención fue el estado de inquietud que tenían. Lo único que hizo fue recomendar, a través de un informe, especial atención para Eduardo Ubaldini ya que tenía alguna dificultad respiratoria. Agregó que años más tarde supo del exilio en México de la pareja porque su hija se hizo amiga de Marina, la hija menor del matrimonio, quien además fue denunciante, víctima y testigo en este juicio.

Malena Arias Kraemer/ #CoberturaColaborativa del SPN

PH Daniel Font Thomas

 

«Estaban armados hasta los dientes»

Lorenzo Luis Lahitte, junto con Matilde y Juan, los padres de Juan Marcos Herman, fueron los únicos que presenciaron el preciso momento en que entre cuatro o cinco sujetos lo secuestraron del seno de su casa.  Compartían los estudios de abogacía en la Capital Federal y había venido a pasear en época de vacaciones a Bariloche, invitado por su compañero.

Por video conferencia declaró desde Buenos Aires que con Juan habían ido a una peña, donde apenas estuvieron un  rato porque Juan había olvidado sus cigarrillos y decidieron volver a buscarlos.

Florencia Salto

 

“Cuando llegamos nos estaban esperando. Había un Peugeot 504, clarito. Al entrar me pegaron dos o tres golpes y me pusieron mirando a la pared. Uno preguntó quién era Juan Carlos Herman. Matilde lo corrigió y precisó que era Juan Marcos, y se lo llevaron. Serían unos cuatro, estaban armados hasta los dientes, eran armas largas”, relató Lahitte.

Dijo no recordar si dijeron a qué arma pertenecían y que no vio -ya que desde que entraron lo pusieron contra la pared- si golpearon a los padres del joven, que presenciaron todo el acto.

Señaló que luego del hecho se quedó tres o cuatro días en Bariloche porque tenía pasaje de regreso, y que en ese tiempo, junto con Herman padre y Horacio fueron a varios lugares procurando información sobre el paradero de Juan, sin resultado.

Comentó que no volvió a tener contacto con los Herman y que recién volvió a Bariloche quince años después, para saludar a Matilde. Herman padre ya había fallecido.

Indicó que tuvo la presunción de que cuando llegó con Juan, los desconocidos -se trataría de efectivos de la Policía Federal- ya había revisado la vivienda y que ignoraba si habían hallado algo en particular.

“Cuando Juan dobla a la calle Frey dijo ‘che ¿y esos autos?’. Frenó y entramos, me dio la sensación que le llamaron la atención los autos”, añadió.

Agregó que Juan se sentía cómodo en Buenos Aires y que le contaba cosas de su familia y de El Bolsón, donde tenían una quinta.

 

Néstor Mathus /#CoberturaColaborativa del SPN

23 de julio de 2019

Carlos Alejandro Echeverría, realizador del documental que testimonió la desaparición de Herman

 A 42 años del secuestro y desaparición de Juan Marcos Herman, arrancado de su casa en Bariloche ante la impotencia de sus padres la madrugada del 16 de julio de 1977, el realizador del documental que testimonió ese drama que demolió física y psíquicamente a los progrenitores hasta llevarlos a la muerte, Carlos Alejandro Echeverría, dio una minuciosa versión de la elaboración del filme, por primera vez, ante los jueces que juzgan a ocho de los imputados por aquel episodio.

Florencia Salto

 

Así como acertó en abordar en primer lugar a los que a priori aparecían como los responsables inmediatos por ser las autoridades que comandaban la ciudad en plena dictadura -los militares Néstor Rubén Castelli y Fernando Marcelo Zárraga- el realizador sintetizó en el título lo que terminó siendo un registro de singular valor probatorio: la sensación de que los militares se imponían en base al miedo y el terror. Un escenario de horror que tiñó todos los rincones del país.

“Era claro que a quienes debía entrevistar era a los que habían sido los responsables de lo sucedido. A Castelli lo entrevistamos en su casa en Buenos Aires y directamente se le preguntó qué sabía del secuestro de Juan Herman. Lo primero que dijo es que se trataría de un caso policial y lo asoció a la aparición de dos chicas muertas aparecidas a orillas del lago Nahuel Huapi en aquel tiempo. Sin embargo, ante la insistencia admitió que podía vincularse a un caso de desaparecidos”, relató Echeverría.

Por una falla técnica de sonido, volvieron a entrevistar a Castelli, quien pidió revisar lo que habían filmado en la primera entrevista. “Castelli no quería hablar de Herman”, remarcó.

Echeverría contó que el proyecto de su documental lo elaboró cuando se capacitaba como cineasta en Alemania y que le ofreció hacerlo a Horacio, hermano de Juan y también cineasta, pero que ante la negativa de éste asumió él el rodaje. Cumplió la tarea central del documental, desde la concertación de las entrevistas -para las que contó con la colaboración de Esteban Buch, quien se desempeñaba como periodista en la agencia Bariloche del diario “Río Negro”, de Horacio Herman y otros-, hasta la filmación propiamente dicha.

Comentó que tuvo conocimiento de pormenores del secuestro de Herman y de cómo se realizaban las tareas de seguimiento y persecución de personas porque, prestando el servicio militar, se enteró, por ejemplo, de que Zárraga, quien era el militar jefe de Inteligencia en la ciudad, era quien convocaba a referentes de otras fuerzas a la reuniones informativas.

Como se sabe, en esas reuniones se definían los secuestros y detenciones ilegales de personas que, como Herman, fueron luego desaparecidas.

“Zárraga era ampliamente conocido en Bariloche, dentro y fuera del Ejército”, precisó. Indicó que por su condición de soldado afectado a una oficina de Prefectura, supo que esa fuerza destinó dos suboficiales –uno de apellido Luna, que aparece en el documental- y que en una ocasión vio a tres personas con barba, de civil, que no eran de Bariloche, que interpretó venían a esas reuniones de información en la escuela de instrucción andina del Ejército.

“A Zárraga lo entrevistamos en el edificio Libertador. Nos dijo que el día del secuestro de Herman él estaba en una fiesta en la casa de Castelli y que suponía que los secuestradores habían sido de la Policía Federal. Lo asocié con lo que dijeron los padres de Juan respecto de que quienes ingresaron a su casa les decían que eran de la Federal”, acotó.

Sostuvo que Zárraga se negó a seguir hablando del tema y la entrevista terminó.

Surge como dato relevante, en principio, que Zárraga haya dicho que se enteró del secuestro de Herman en la casa de Castelli y que éste haya declarado que supo del episodio recién cuando Juan Herman padre lo fue a consultar -al otro día- por la suerte de su hijo.

El cineasta relató la entrevista que le hicieron al capitán Miguel Izturis, a quien varios testigos identifican como uno de los integrantes del grupo que irrumpió en la casa de los Herman el día del secuestro.

“Lo entrevistamos en el Regimiento Patricios. Se le preguntó si había estado en el secuestro de Juan ya que había sido sindicado por testigos y porque habían visto su auto -un Peugeot 504 de color oscuro-, pero de inmediato dijo que cortaría la entrevista y pidió revisar el material que habíamos grabado. Le dije que no podía ni secuestrar el material ni a nosotros porque estábamos en un estado de derecho”, indicó Echeverría.

Añadió que ante ello Izturis le ordenó a un subalterno que revisara el material, del que sólo escuchó el audio.

“Luego Izturis volvió, nos hizo dejar los equipos y nos invitó a almorzar en el regimiento. Fue muy tenso, porque estaba Horacio Herman y no sabíamos qué podían hacer con los equipos”, dijo.

Comentó que Izturis “no se indignó por las preguntas que le hicimos y nos dijo que se sometería a la justicia. Pero que ya estaba convencido de que saldría la ley de punto final, como finalmente ocurrió, y que los niveles medios de la jerarquía militar iban a ser liberados de cargos”.

Ante una consulta, dijo que el documental se exhibió por primera vez en Bariloche, casi de manera clandestina, el 8 de julio de 1987 en el cine Coliseo. “Fue gracias a que Horacio (Herman) logró que se pasara en un festival, pero sin competir y sin que previamente se supiera la temática. Los organizadores temían que les clausuraran la muestra o que no les dieran apoyo en los años próximos”, señaló.

Agregó que sólo pudieron mostrar un afiche en la cartelera de la sala el día de la exhibición.

 

Florencia Salto

 

Comentó que en 1988 se exhibió dos veces en Tucumán, pero que la tras la primera función hicieron estallar una bomba en la casa del presentador de la película. En el atentado se salvó milagrosamente la madre de Parolo, tal su apellido. “En la segunda vez se exhibió completa, pero yo fui el presentador”, dijo Echeverría.

Consultado si había recibido alguna intimación en años posteriores, relató que su padre fue visitado por dos mujeres de Bariloche que le pidieron sus datos con el argumento de que querían que las asesorara sobre la escuela de cine en Alemania porque sus hijos estaban interesados .

“También me contactó, vía red social, Liliana Castelli, hija del general Castelli, pidiéndome una reunión y respecto de una retractación mía a lo que he declarado sobre el secuestro. Cuando le requerí más precisiones me dijo que las daría cuando nos viéramos”, añadió.

En ese momento de la declaración, sorpresivamente, apareció en pantalla, por videoconferencia -todo indica que era Liliana Castelli-, haciendo gestos provocativos. Ello motivó la interrupción del juicio por parte del presidente del tribunal, Orlando Coscia, para reclamar a la sede de la Cámara de Casación de Buenos Aires, desde donde la mayoría de los imputados participaban de la audiencia, por el incidente. Se ordenó el desalojo de la mujer de esa sala.

 

Néstor Mathus / #CoberturaColaborativa

Sindicato de Prensa de Neuquén

22 de julio de 2019

¿Quién es o quién era Juan Herman?

Es la pregunta que Horacio Héctor Herman busca responderse desde el secuestro y la desaparición de Juan, su hermano mayor, en julio de 1977. Admitió que por el tiempo transcurrido debe aceptar que su hermano falleció pero que “a veces o siempre no tengo certeza y es un constante conflicto”.

Oscar Livera

Horacio Herman, su testimonio en el sexto juicio

Juan Marcos Herman nació en El Bolsón, pero por el oficio de su padre médico se mudaron a Bariloche y allí se crió y vivió hasta terminar el colegio secundario. Finalizó a los 16 años y se fue a estudiar ingeniería electrónica a Bahía Blanca. Estuvo poco más de un año en la localidad bonaerense y en su corta experiencia como estudiante universitario tuvo participación como independiente en una agrupación trotskista. Luego volvió a Bariloche y junto con otros compañeros decidieron irse a Buenos Aires a estudiar abogacía en 1974. En ese entonces participó un tiempo de actividades estudiantiles y políticas dentro de la Juventud Universitaria Peronista, pero al momento de su secuestro estaba alejado de la militancia.

Por su caso prestaron declaración Horacio Herman, su hermano menor; Mónica Montaña, vecina de la familia Herman; y Mónica Elvira, vecina de Bariloche y hermana de un amigo de Juan, las últimas dos a través de una videoconferencia desde Bariloche. Luis Arroyo, quien había sido amigo de Juan, dio su testimonio al igual que Carlos Echeverría, director del documental “Juan, como si nada hubiera sucedido” (1987) sobre la desaparición de Juan Herman, en el que entrevista a familiares, vecinos y algunos miembros de las fuerzas armadas. También declaró por videoconferencia, desde el Consulado de París, Esteban Buch, quien participó del documental como entrevistador, ya que en esos años era periodista del diario Río Negro.

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Herman fue detenido la madrugada del 16 de julio de 1977 en la casa de sus padres en Bariloche, cuando tenía 22 años y había ido de visita por el receso invernal junto con otro compañero de carrera. Horacio Herman contó que su padre lo fue a buscar a un boliche para decirle que se habían llevado a Juan Marcos y fue un amigo de él quien se lo comunicó.

Sus padres le comentaron que estaban en casa y cuando escucharon el timbre o un ruido su madre fue a abrir la puerta. Le apuntaron y preguntaban por Juan Carlos. El padre les dijo que ahí no vivía nadie con ese nombre, pero se quedaron alrededor de dos horas esperando a que vuelva Juan Marcos. Cuando volvió lo revisaron, buscaban armas y le preguntaban si tenía “la pastilla”, pero él decía que no tenía ninguna.

Se lo llevaron y le dijeron a sus padres que le iban a hacer preguntas y lo devolvían. Sin embargo, nunca más lo volvieron a ver. En este episodio revisaron su casa y en un armario de tres puertas encontraron unos panfletos y dijeron “esto es lo que estábamos buscando”. Una de las siete personas que participaron del operativo dijo “¡uy! otra vez caza de brujas”.

Luego del secuestro, sus padres iniciaron averiguaciones con la policía, se entrevistaron con miembros del ejército como Castelli y Zárraga, presentaron Habeas Corpus y mantuvieron reuniones con obispos. En una oportunidad, un militar amigo de la secretaria del intendente de Pehuajó le que su hijo estaba bien y que saldría pronto porque no estaba comprometido. Sin embargo, cuatro meses después, la misma persona lo citó y le confirmó que su hijo había sido fusilado en una comisaría del Gran Buenos Aires.

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Tiempo después compareció Miguel Ángel D’agostino, quien aseguró que estuvo con Juan en el centro clandestino «El Atlético» de Buenos Aires. Pudo probar que su relato era verdad ya que contaba datos íntimos de la familia y de la infancia de los hermanos Herman. Sobre los momentos vividos allí contó que Juan era constantemente torturado por su apellido judío y que las personas que lo hacía eran «fielmente antisemitas».

En 2010 se juzgó la desaparición de Herman de ese centro clandestino de detención, por el que hubo dos personas declaradas culpables de aplicarle tormentos y torturas. Al ser consultado por la situación familiar posterior al secuestro de su hermano Juan, Horacio se quebró y dijo que «fue terrible». Y agregó: «Yo me acostaba y pensaba que era un sueño, que al otro día me despertaba y Juan había vuelto».

Jovenes por la Memoria

Concluyó asegurando estar donde debía estar (por la instancia de juicio) ya que sus padres no podían hacerlo. Y recordó que cada 24 de marzo en Bariloche sentía que “no podía pedir justicia” porque “no estaba haciendo todo lo que tenía que hacer para esclarecer lo que pasó con Juan” y decidió que, independientemente del resultado. tenía que hacer algo. Finalmente aseveró: «yo quisiera que las personas que ordenaron el secuestro, torturaron, trasladaron, dieron la orden y mataron a Juan sean juzgados y tengan la condena que merecen».

 

Rocío Morales /Jóvenes por la Memoria

#CoberturaColaborativa del SPN

PH Oscar Livera

PH Jovenes por la Memoria

Intensa reapertura de las audiencias

En las vacaciones de invierno de 1977 un grupo de tareas se llevó a Juan Marcos Herman de la casa de sus padres. Cuatro décadas después, los jueces preguntaron cómo ocurrió, y en el banquillo de los acusados, los presuntos responsables se veían a través de una pantalla de televisión.

 

Oscar Livera

Las Madres en la reapertura de las audiencias julio 2019

Son ocho acusados, de los cuales siete fueron imputados por el secuestro del universitario de Bariloche.
La audiencia -42 años después de los hechos- se llevó a cabo en el Salón de AMUC tras el receso judicial de julio y marcó la reapertura del sexto juicio por delitos de lesa humanidad en Neuquén.
Fue una jornada extensa, intensa y de muchos detalles respecto al secuestro de Juan Herman, que permanece desaparecido.

Desde las 9 y hasta las 15, de corrido, se ventiló cómo los militares se llevaron el 16 de julio a un joven de 22 años que primero probó suerte  en la Universidad de Bahía Blanca, pero que luego comenzó a estudiar derecho en Buenos Aires.

“Quería ser laboralista”, dijo el cineasta Carlos Echeverría, en uno de los últimos testimonios de la jornada. El declarante es autor de del documental “Juan, como si nada hubiera ocurrido”, del que se habló durante toda la jornada del juicio.

El trabajo fue citado por la vecina Mónica Elvira, que detalló lo que supo cuando se llevaron a Juan Marcos Herman de la casa de sus padres y aportó datos de los secuestradores. Por video conferencia habló el periodista de Río Negro -actualmente radicado en París- Esteban Buch, que entrevistó al general Néstor Castelli como al entonces coronel de inteligencia Fernando Zárraga (dos de los acusados en este juicio) y a otros militares en actividad en 1985 cuando se producía el rodaje la película.

El hermano de Juan Marcos, Horacio Herman, abrió el debate con un detallado relato de las gestiones de sus padres en la búsqueda de su hermano y se escuchó también el testimonio de Eduardo Arroyo, compañero de Juan tanto en el colegio secundario como en la universidad.

Las audiencias continúan el 23 en una jornada en la que se conocerían más detalles del cautiverio de Herman en el centro clandestino “El Atlético”.

Oscar Livera

Tribunal juzgador del sexto juicio «La Escuelita»

El tribunal está está compuesto por Orlando Coscia -presidente- Alejandro Cabral y Alejandro Silva. La fiscalía la ejerce el fiscal general Miguel Ángel Palazzani con la fiscal adjunta Jorgelina D’Alesandro. Las querellas del Ceprodh (Natalia Hormazábal y Mariana Derni) y de la APDH (Bruno Vadalá) integran la acusación.
En tanto, Gabriela Labat y Pedro Pugliese son los defensores oficiales de los imputados militares y del gendarme.
Están procesados por torturas y privación ilegítima de la libertad agravada por su condición de presos políticos los militares Néstor Castelli, Fernando Zárraga, Oscar Lorenzo Reinhold, Jorge Molina Ezcurra, Jorge Di Pasquale, Sergio San Martín, Carlos Benavídez y el comandante de gendarmería Emilio Sachitella.

 

Shirley Herreros / #CoberturaColaborativa SPN

Sindicato de Prensa de Neuquén #coberturacolaborativa

PH Oscar Livera

A sala llena arrancó el sexto juicio

Con gran presencia de público, comenzó un nuevo tramo juicio “La Escuelita”. Como contrapartida, hubo una notable ausencia de imputados en el banquillo. Es que de los ocho ex jefes y miembros de inteligencia del ejército que serán juzgados, solo estuvo presente Carlos Alberto Benavídez, quien fuera parte del Destacamento de Inteligencia 182. Los demás escucharon la acusación de la fiscalía, mediante sistema de videoconferencias.

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Entre las y los asistentes se encontraban Ines Ragni y Lolin Rigoni, Madres de Plaza de Mayo Alto Valle, y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Se expusieron diez casos de privación ilegítima de la libertad y tormentos, agravados por persecución política. Ocurrieron en las ciudades de Bariloche, San Martín y Junín de los Andes, Neuquén y Fiske Menuco (Gral. Roca).

En la lectura de las requisitorias

Los imputados por estos delitos son los miembros de inteligencia Oscar Reinhold, Eduardo Molina Ezcurra, Sergio San Martín, Jorge Di Pasquale, Carlos Alberto Benavídez; el comandante de gendarmería, Emilio Jorge Sacchitella; el director de la Escuela Militar de Instrucción Andina de Bariloche, Néstor Rubén Castelli; y Fernando Zárraga, interventor de la comuna de Fiske Menuco (Gral. Roca) en 1976 y luego jefe de operaciones e inteligencia en la Escuela Militar de Montaña de Bariloche.

011 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Desde la querella del Ceprodh ponderaron que en esta sexta etapa del juicio que se investigue y juzgue por primera vez a Benavídez y Zárraga.  Natalia Hormazábal, abogada del CeProDH, remarcó que “es importante que en juicios de delitos de lesa humanidad estén los acusados sentados en el banquillo, el lugar que les corresponde a los responsables”.

El martes 11 , los jueces Orlando Coscia, Alejandro Silva y Alejandro Cabral tomarán declaraciones indagatorias a los represores. Todo a través de videoconferencia: seis de ellos desde Comodoro Py, y desde Campo de Mayo, con Jorge Di Pasquale.
La próxima semana comenzará el período de testimoniales, en total 36 personas. El 31 de julio culminará este segmento y el 14 de agosto se realizarán los alegatos por parte de la fiscalía y la querella, en tanto que el 28 de ese mes hará lo propio la defensa.

021 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Los juicios son de acceso público. Para aquellas personas que quieran presenciar el desarrollo de estas jornadas, deben acreditarse con su nombre, DNI y ocupación al mail acreditacionesjuicio@gmail.com

DFT/#CoberturaColaborativa

PH Oscar Livera

Sindicato de Prensa de Nequén

Primeras audiencias

El 11 y 12 de junio será la apertura del juicio. Las indagatorias de los acusados fueron programadas para el 12 de junio.

El 18 y 19 de junio corresponde a las audiencias con el inicio de la prueba: los testimonios de seis personas que iniciarán el ciclo con las denunciantes por el caso del periodista de Clarín detenido- desaparecido en 1978;  sobreviviente de las torturas. Enrique Esteban.

 

 

Tribunal: Orlando Coscia, Alejandro Silva, Alejandro Cabral

Fiscalía: Miguel Palazzani, Jorgelina D Alesandro

Querellas: Ceprodh – APDH

Acusados

Néstor Rubén Castelli, Oscar Lorenzo Reinhold, Jorge Eduardo Molina Ezcurra, Sergio Adolfo San Martín, Jorge Héctor Di Pasquale, Carlos Alberto Benavídez,  Emilio Jorge Sacchitella, Fernando Zárraga,

 

Las denuncias

Eduardo Fernando Ubaldini, María del Lujan Gómez, Oscar Martín Olivera, Oscar Rodolfo Escobar, Vicente Iantorno, Ernesto Hugo Sifredi, Juan Marcos Herman, Teresa María Oliva, Enrique Esteban y Maria Cristina Parente.

 

 

Sexto Juicio #coberturacolaborativa

El lunes (10 de junio) a las 9,00 en la sala de AMUC (Avenida Argentina al 1.600)  comenzará el sexto juicio por los crímenes cometidos por la dictadura militar en la región.

Te invitamos a asistir a las audiencias. A ser parte del enjuiciamiento histórico y a colaborar en la cobertura periodística en este sexto tramo de la causa  por las desapariciones y torturas durante la dictadura.

Aquí serán las audiencias, ésta es la sala de enjuiciamiento al termino de uno de los últimos debates de lesa humanidad

 

 

Los trabajadores de prensa que trabajaban en la región en 1.976 y 1.977 serán los protagonistas de las primeras audiencias de testimonios (18 y 19 de junio), porque fueron víctimas de secuestro y torturas; o porque son testigos del derrotero de los colegas que fueron secuestrados.

Muchos de ellas y ellos formaron parte de la Cooperativa de Periodistas, que también dio origen a nuestra organización sindical.

Porque no podemos ser indiferentes. Por la Memoria de nuestro pasado reciente, por la Justicia que reclaman las y los desaparecidos,  sumate.

Para ingresar a la sala de audiencias previamente deberás inscribirte por correo a acreditacionesjuicio@gmail.com  con nombre, DNI, medio de comunicación.

Inicio: 10 de junio a las 9.00 con la acusación contra los 8 represores. (El ingreso se realiza 15 minutos antes) 11 de junio a las 9.00 Indagatorias de los militares acusados en este juicio.

 

 

 

 

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