Hoy el veredicto de “La Escuelita” VI

Miércoles 11 de septiembre, a las 800, el veredicto

018 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

El tribunal está está compuesto por Orlando Coscia -presidente- Alejandro Cabral y Alejandro Silva.

016 Escuelita VI SPN 10junio2019 TOF Coscia-Cabral-Silva FOTO Oscar Livera

 

La fiscalía la ejerce Miguel Angel Palazzani junto con la fiscal adjunta Jorgelina D Alessandro. Las querellas están representadas por Natalia Hormazábal y Mariana Derni (Ceprodh) y Bruno Vadalá (APDH)
006 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

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Gabriela Labat y Pedro Pugliese son los defensores oficiales de los imputados militares y del gendarme.

012 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Están procesados por torturas y privación ilegítima de la libertad agravada por su condición de presos políticos los militares Néstor Castelli, Fernando Zárraga, Oscar Lorenzo Reinhold, Jorge Molina Ezcurra, Jorge Di Pasquale, Sergio San Martín, Carlos Benavídez y el comandante de gendarmería Emilio Sachitella.

El juicio comenzó el 10 de junio de 2019 y el 3 de agosto, con las indagatorias, se declaró finalizado el debate.

#CoberturaColaborativa del Sindicato de Prensa de Neuquén

 

“Justicia, por los que fueron avasallados sin motivo”

“La cuidé porque creí que nadie podía negarse en una situación así”, dijo Alda Muñoz cuando los jueces le preguntaron qué la llevó a hacerse cargo de Marina Ubaldini, la beba de de seis meses hija de María de Luján Gómez y Eduardo Fernando Ubaldini durante los días que estos estuvieron detenidos en Gendarmería Nacional de San Martín de los Andes, tras un operativo que comandó el entonces coronel de esa fuerza Jorge Eduardo Sacchitella.

Alda declaró por video conferencia desde una sede judicial en San Martín de los Andes.

Alda dijo no recordar siquiera quién le entregó la beba, pero Rodolfo Pedro Gómez, hermano de María de Luján, declaró que fue él quien le pidió a la mujer que contuviera a la niña. Conocía a los Ubaldini porque junto con otras personas integraban un grupo de teatro.

“En el 76 todos estábamos preocupados por la situación de los detenidos por causas que nunca conocíamos. Nunca vi a Eduardo y María haciendo algo que me sorprendiera. Fueron momentos muy difíciles y todos sabemos lo que pasó”, relató.

Contó que vivía a dos cuadras de Gendarmería, que en ese momento tenía dos hijas pequeñas y que fue muy emotivo cuando liberaron a Eduardo y María, quienes quedaron muy atemorizados luego de la detención, y pudieron reecontrarse con la bebé. “Eduardo estaba muy delgado, venían amigos a saludarlos. Se fueron a México porque estaban arriesgando demasiado por nada. Fue muy feo para ellos ese desarraigo”, indicó.

“Quisiera que esto se termine bien. Que haya justicia por los que fueron avasallados en su momento sin tener ningún motivo para ese sufrimiento”, concluyó no sin antes destacar que si no recuerda nombres y episodios puntuales puede deberse a que en “situaciones muy fuertes uno se bloquea”.

Nestor R.Mathus/ #CoberturaColaborativa del SPN

Carlos Alejandro Echeverría, realizador del documental que testimonió la desaparición de Herman

 A 42 años del secuestro y desaparición de Juan Marcos Herman, arrancado de su casa en Bariloche ante la impotencia de sus padres la madrugada del 16 de julio de 1977, el realizador del documental que testimonió ese drama que demolió física y psíquicamente a los progrenitores hasta llevarlos a la muerte, Carlos Alejandro Echeverría, dio una minuciosa versión de la elaboración del filme, por primera vez, ante los jueces que juzgan a ocho de los imputados por aquel episodio.

Florencia Salto

 

Así como acertó en abordar en primer lugar a los que a priori aparecían como los responsables inmediatos por ser las autoridades que comandaban la ciudad en plena dictadura -los militares Néstor Rubén Castelli y Fernando Marcelo Zárraga- el realizador sintetizó en el título lo que terminó siendo un registro de singular valor probatorio: la sensación de que los militares se imponían en base al miedo y el terror. Un escenario de horror que tiñó todos los rincones del país.

“Era claro que a quienes debía entrevistar era a los que habían sido los responsables de lo sucedido. A Castelli lo entrevistamos en su casa en Buenos Aires y directamente se le preguntó qué sabía del secuestro de Juan Herman. Lo primero que dijo es que se trataría de un caso policial y lo asoció a la aparición de dos chicas muertas aparecidas a orillas del lago Nahuel Huapi en aquel tiempo. Sin embargo, ante la insistencia admitió que podía vincularse a un caso de desaparecidos”, relató Echeverría.

Por una falla técnica de sonido, volvieron a entrevistar a Castelli, quien pidió revisar lo que habían filmado en la primera entrevista. “Castelli no quería hablar de Herman”, remarcó.

Echeverría contó que el proyecto de su documental lo elaboró cuando se capacitaba como cineasta en Alemania y que le ofreció hacerlo a Horacio, hermano de Juan y también cineasta, pero que ante la negativa de éste asumió él el rodaje. Cumplió la tarea central del documental, desde la concertación de las entrevistas -para las que contó con la colaboración de Esteban Buch, quien se desempeñaba como periodista en la agencia Bariloche del diario “Río Negro”, de Horacio Herman y otros-, hasta la filmación propiamente dicha.

Comentó que tuvo conocimiento de pormenores del secuestro de Herman y de cómo se realizaban las tareas de seguimiento y persecución de personas porque, prestando el servicio militar, se enteró, por ejemplo, de que Zárraga, quien era el militar jefe de Inteligencia en la ciudad, era quien convocaba a referentes de otras fuerzas a la reuniones informativas.

Como se sabe, en esas reuniones se definían los secuestros y detenciones ilegales de personas que, como Herman, fueron luego desaparecidas.

“Zárraga era ampliamente conocido en Bariloche, dentro y fuera del Ejército”, precisó. Indicó que por su condición de soldado afectado a una oficina de Prefectura, supo que esa fuerza destinó dos suboficiales –uno de apellido Luna, que aparece en el documental- y que en una ocasión vio a tres personas con barba, de civil, que no eran de Bariloche, que interpretó venían a esas reuniones de información en la escuela de instrucción andina del Ejército.

“A Zárraga lo entrevistamos en el edificio Libertador. Nos dijo que el día del secuestro de Herman él estaba en una fiesta en la casa de Castelli y que suponía que los secuestradores habían sido de la Policía Federal. Lo asocié con lo que dijeron los padres de Juan respecto de que quienes ingresaron a su casa les decían que eran de la Federal”, acotó.

Sostuvo que Zárraga se negó a seguir hablando del tema y la entrevista terminó.

Surge como dato relevante, en principio, que Zárraga haya dicho que se enteró del secuestro de Herman en la casa de Castelli y que éste haya declarado que supo del episodio recién cuando Juan Herman padre lo fue a consultar -al otro día- por la suerte de su hijo.

El cineasta relató la entrevista que le hicieron al capitán Miguel Izturis, a quien varios testigos identifican como uno de los integrantes del grupo que irrumpió en la casa de los Herman el día del secuestro.

“Lo entrevistamos en el Regimiento Patricios. Se le preguntó si había estado en el secuestro de Juan ya que había sido sindicado por testigos y porque habían visto su auto -un Peugeot 504 de color oscuro-, pero de inmediato dijo que cortaría la entrevista y pidió revisar el material que habíamos grabado. Le dije que no podía ni secuestrar el material ni a nosotros porque estábamos en un estado de derecho”, indicó Echeverría.

Añadió que ante ello Izturis le ordenó a un subalterno que revisara el material, del que sólo escuchó el audio.

“Luego Izturis volvió, nos hizo dejar los equipos y nos invitó a almorzar en el regimiento. Fue muy tenso, porque estaba Horacio Herman y no sabíamos qué podían hacer con los equipos”, dijo.

Comentó que Izturis “no se indignó por las preguntas que le hicimos y nos dijo que se sometería a la justicia. Pero que ya estaba convencido de que saldría la ley de punto final, como finalmente ocurrió, y que los niveles medios de la jerarquía militar iban a ser liberados de cargos”.

Ante una consulta, dijo que el documental se exhibió por primera vez en Bariloche, casi de manera clandestina, el 8 de julio de 1987 en el cine Coliseo. “Fue gracias a que Horacio (Herman) logró que se pasara en un festival, pero sin competir y sin que previamente se supiera la temática. Los organizadores temían que les clausuraran la muestra o que no les dieran apoyo en los años próximos”, señaló.

Agregó que sólo pudieron mostrar un afiche en la cartelera de la sala el día de la exhibición.

 

Florencia Salto

 

Comentó que en 1988 se exhibió dos veces en Tucumán, pero que la tras la primera función hicieron estallar una bomba en la casa del presentador de la película. En el atentado se salvó milagrosamente la madre de Parolo, tal su apellido. “En la segunda vez se exhibió completa, pero yo fui el presentador”, dijo Echeverría.

Consultado si había recibido alguna intimación en años posteriores, relató que su padre fue visitado por dos mujeres de Bariloche que le pidieron sus datos con el argumento de que querían que las asesorara sobre la escuela de cine en Alemania porque sus hijos estaban interesados .

“También me contactó, vía red social, Liliana Castelli, hija del general Castelli, pidiéndome una reunión y respecto de una retractación mía a lo que he declarado sobre el secuestro. Cuando le requerí más precisiones me dijo que las daría cuando nos viéramos”, añadió.

En ese momento de la declaración, sorpresivamente, apareció en pantalla, por videoconferencia -todo indica que era Liliana Castelli-, haciendo gestos provocativos. Ello motivó la interrupción del juicio por parte del presidente del tribunal, Orlando Coscia, para reclamar a la sede de la Cámara de Casación de Buenos Aires, desde donde la mayoría de los imputados participaban de la audiencia, por el incidente. Se ordenó el desalojo de la mujer de esa sala.

 

Néstor Mathus / #CoberturaColaborativa

Sindicato de Prensa de Neuquén

22 de julio de 2019

¿Quién es o quién era Juan Herman?

Es la pregunta que Horacio Héctor Herman busca responderse desde el secuestro y la desaparición de Juan, su hermano mayor, en julio de 1977. Admitió que por el tiempo transcurrido debe aceptar que su hermano falleció pero que “a veces o siempre no tengo certeza y es un constante conflicto”.

Oscar Livera

Horacio Herman, su testimonio en el sexto juicio

Juan Marcos Herman nació en El Bolsón, pero por el oficio de su padre médico se mudaron a Bariloche y allí se crió y vivió hasta terminar el colegio secundario. Finalizó a los 16 años y se fue a estudiar ingeniería electrónica a Bahía Blanca. Estuvo poco más de un año en la localidad bonaerense y en su corta experiencia como estudiante universitario tuvo participación como independiente en una agrupación trotskista. Luego volvió a Bariloche y junto con otros compañeros decidieron irse a Buenos Aires a estudiar abogacía en 1974. En ese entonces participó un tiempo de actividades estudiantiles y políticas dentro de la Juventud Universitaria Peronista, pero al momento de su secuestro estaba alejado de la militancia.

Por su caso prestaron declaración Horacio Herman, su hermano menor; Mónica Montaña, vecina de la familia Herman; y Mónica Elvira, vecina de Bariloche y hermana de un amigo de Juan, las últimas dos a través de una videoconferencia desde Bariloche. Luis Arroyo, quien había sido amigo de Juan, dio su testimonio al igual que Carlos Echeverría, director del documental “Juan, como si nada hubiera sucedido” (1987) sobre la desaparición de Juan Herman, en el que entrevista a familiares, vecinos y algunos miembros de las fuerzas armadas. También declaró por videoconferencia, desde el Consulado de París, Esteban Buch, quien participó del documental como entrevistador, ya que en esos años era periodista del diario Río Negro.

Juicio Escuelita VI 22julio2019 003 (1)

Herman fue detenido la madrugada del 16 de julio de 1977 en la casa de sus padres en Bariloche, cuando tenía 22 años y había ido de visita por el receso invernal junto con otro compañero de carrera. Horacio Herman contó que su padre lo fue a buscar a un boliche para decirle que se habían llevado a Juan Marcos y fue un amigo de él quien se lo comunicó.

Sus padres le comentaron que estaban en casa y cuando escucharon el timbre o un ruido su madre fue a abrir la puerta. Le apuntaron y preguntaban por Juan Carlos. El padre les dijo que ahí no vivía nadie con ese nombre, pero se quedaron alrededor de dos horas esperando a que vuelva Juan Marcos. Cuando volvió lo revisaron, buscaban armas y le preguntaban si tenía “la pastilla”, pero él decía que no tenía ninguna.

Se lo llevaron y le dijeron a sus padres que le iban a hacer preguntas y lo devolvían. Sin embargo, nunca más lo volvieron a ver. En este episodio revisaron su casa y en un armario de tres puertas encontraron unos panfletos y dijeron “esto es lo que estábamos buscando”. Una de las siete personas que participaron del operativo dijo “¡uy! otra vez caza de brujas”.

Luego del secuestro, sus padres iniciaron averiguaciones con la policía, se entrevistaron con miembros del ejército como Castelli y Zárraga, presentaron Habeas Corpus y mantuvieron reuniones con obispos. En una oportunidad, un militar amigo de la secretaria del intendente de Pehuajó le que su hijo estaba bien y que saldría pronto porque no estaba comprometido. Sin embargo, cuatro meses después, la misma persona lo citó y le confirmó que su hijo había sido fusilado en una comisaría del Gran Buenos Aires.

Juicio Escuelita VI 22julio2019 005

Tiempo después compareció Miguel Ángel D’agostino, quien aseguró que estuvo con Juan en el centro clandestino “El Atlético” de Buenos Aires. Pudo probar que su relato era verdad ya que contaba datos íntimos de la familia y de la infancia de los hermanos Herman. Sobre los momentos vividos allí contó que Juan era constantemente torturado por su apellido judío y que las personas que lo hacía eran “fielmente antisemitas”.

En 2010 se juzgó la desaparición de Herman de ese centro clandestino de detención, por el que hubo dos personas declaradas culpables de aplicarle tormentos y torturas. Al ser consultado por la situación familiar posterior al secuestro de su hermano Juan, Horacio se quebró y dijo que “fue terrible”. Y agregó: “Yo me acostaba y pensaba que era un sueño, que al otro día me despertaba y Juan había vuelto”.

Jovenes por la Memoria

Concluyó asegurando estar donde debía estar (por la instancia de juicio) ya que sus padres no podían hacerlo. Y recordó que cada 24 de marzo en Bariloche sentía que “no podía pedir justicia” porque “no estaba haciendo todo lo que tenía que hacer para esclarecer lo que pasó con Juan” y decidió que, independientemente del resultado. tenía que hacer algo. Finalmente aseveró: “yo quisiera que las personas que ordenaron el secuestro, torturaron, trasladaron, dieron la orden y mataron a Juan sean juzgados y tengan la condena que merecen”.

 

Rocío Morales /Jóvenes por la Memoria

#CoberturaColaborativa del SPN

PH Oscar Livera

PH Jovenes por la Memoria

Pacto de silencio

Los 8 acusados decidieron no declarar en la segunda jornada del juicio (11 de junio) La Escuelita VI donde se juzga a represores del alto valle y zona Cordillerana. Durante las indagatorias, algunos procesados especificaron que hablarán conforme avance el proceso.

015 Escuelita VI SPN 10junio2019 TOF Cabral-Coscia FOTO Oscar Livera

Los jueces federales Alejandro Cabral y el presidente del Tribunal Orlando Coscia. Secretaria de la causa, Marta Ithurrart

 

En una corta jornada, tuvo lugar este martes en el salón AMUC la etapa indagatoria a los represores en el Juicio Escuelita VI. En esta ocasión, los acusados tuvieron la oportunidad de declarar frente al tribunal, sin embargo optaron por no hacerlo. Manifestaron en algunos casos que preferirán hacer uso de este derecho más adelante, conforme avance el juicio. Para la querella esto se trata de un claro pacto de silencio, que “es tan fuerte y profundo que seguramente lo van a seguir sosteniendo”, según explicó Bruno Vadalá, de la APDH.

La querella del CeprodH, con el acuerdo luego de a fiscalía y de la APDH, solicitó que se agregue al caso la información sobre el atentado a la Casa de Madres de Plaza de Mayo, ocurrido el último 28 de mayo, con el argumento de que se trató de un amedrentamiento en el contexto del proceso judicial actual. A pesar del rechazo de la defensa, el tribunal incorporó los archivos al desarrollo del juicio. Por su parte, la defensora oficial Gabriela Labat, solicitó que Carlos Benavidez, único acusado presente, pueda permanecer en sala contigua a partir de ahora y sólo estará presente cuando considere que los testimonios le incumben a su caso. La medida será evaluada por el tribunal e informada más adelante.

El negador

Momento de incertidumbre se vivió cuando el acusado Oscar Reinhold negó tener otras causas judiciales durante el chequeo de datos. Sin embargo, cuando la fiscalía preguntó sobre la condena en este proceso, el acusado se limitó a decir “¡Ah! Por eso sí”.

Oscar Lorenzo Reinhold fue declarado culpable con sentencia firme por la Corte en 2008 por 17 torturas y la desaparición forzada de Oscar Ragni, mientras que cuenta con otras tres sentencias condenatorias por secuestros, torturas y el homicidio de los desaparecidos Orlando Cancio, Javier Seminario Ramos, José Francisco Pichulmán, Celestino Aigo, Miguel Ángel Pincheira y José Delineo Méndez.

Etapa de testimoniales

A partir de la próxima semana comienza el período de testimoniales, donde se prevé que inicie el cronograma de 36 personas citadas. El 31 de julio culminará este segmento y el 14 de agosto se realizarán los alegatos por parte de la fiscalía y la querella, en tanto que el 28 de ese mes hará lo propio la defensa.

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Vale recordar que los juicios son de acceso público. Para aquellas personas que quieran presenciar el desarrollo de estas jornadas, deben acreditarse con su nombre, DNI y ocupación al mail acreditacionesjuicio@gmail.com

Daniel Font Thomas/ #CoberturaColaborativa SPN

PH Oscar Livera 2019

Tres años de detenciones y persecución ilegal

La pareja de Eduardo Fernando Ubaldini y María Luján Gómez fue perseguida durante cinco años por los servicios de inteligencia de los grupos militares durante la dictadura militar, que se extendió del 24 de marzo de 1976 a diciembre de 1983. Sus casos, que se ventilan en el juicio y por los que declararán en las próximas audiencias, fueron considerados por la fiscalía como claros ejemplos de persecución política e ideológica.

Ubaldini, agrónomo, y Gómez, docente, vivían en San Martín de los Andes y fueron blanco de cuatro detenciones ilegales a lo largo de tres años, bajo acusaciones de accionar subversivo que nunca se les probó.

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El 2 de octubre de 1974 Ubaldini, que como antecedente tenía el haber militado en el Partido Comunista en Bahía Blanca, recibió una carta de la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A, el grupo paramilitar cuya creación se le atribuye al ex ministro de Bienestar Social del peronismo José López Rega, en el que le daban diez días para que abandonar San Martín de los Andes.

“Si pasado dicho plazo no cumple el mandato será ejecutado, en el lugar y hora que este comando considere oportuno”, decía el texto.

La primera de las detenciones ocurrió el 24 de marzo de 1976, día del golpe militar encabezado por el dictador Jorge Rafael Videla. Fueron detenidos por personal militar, Ubaldini en la calle cuando regresaba de Junín de los Andes y Gómez en su domicilio. Después de varias horas fueron liberados.

La segunda fue en un operativo cuyo comando integraba el gendarme Emilio Jorge Sacchitella, el 2 de junio de 1978. La investigación relevó que los uniformados irrumpieron con violencia en el domicilio de la pareja y entre otras acciones colocaron panfletos debajo del colchón de una de las habitaciones. Posteriormente les adujeron que esos panfletos contenían amenazas terroristas contra el Mundial de fútbol que comenzaba a desarrollarse en el país.

Entre otras cosas los acusaron de haber emprendido acciones para boicotear la competencia. Puntualmente, los acusaron de haber generado un corte de energía que impidió que se viera por televisión uno de los partidos en San Martín de los Andes.

La pareja estaba con su hija de seis meses en el momento de la detención, y los represores les exigieron que indicaran a quién la dejarían a cargo o en caso contrario la llevarían a un hospital, lo que trajo una feroz angustia para la madre en cautiverio. Finalmente se hizo cargo una amiga de la pareja, Alda Elisa Muñoz.

A Ubaldini lo llevaron a la sección de Gendarmería Nacional de Junín de los Andes, lo acusaron de subversivo y de adoctrinar a los jóvenes de la ciudad.

El 12 de junio fueron trasladados, vendados y esposados a Neuquén Capital. A Ubaldini lo alojaron en la Unidad 9 y a Gómez en la Alcaidía provincia. Once días después regresados a Junín de los Andes, donde fueron liberados.

La siguiente detención la sufrieron el 10 de junio de 1976, en ocasión que el dictador Videla visitó San Martín de los Andes. El operativo, según la investigación, lo lideró el gendarme Sacchitella.

Nunca se les mostró a las víctimas alguna orden oficial de sus detenciones y todo indica que se los persiguió por cuestiones políticas e ideológicas.

 

Néstor Mathus/ #CoberturaColaborativa SPN

PH Oscar LIvera

Oscar Lorenzo Reinhold

La memoria negadora de un actor principal de la represión

Cuando el martes se desarrollaban las indagatorias de los imputados, quienes se negaron a declarar ante el Tribunal expresando “Prefiero guardar silencio”, “Me reservo la declaración más adelante” –sellando un nuevo pacto de silencio-, uno de los momentos que causó mayor sorpresa, incertidumbre y risas entre los querellantes y el público que colmaba el Salón de Amuc, fue protagonizado por el ex jefe del Destacamento de Inteligencia del Comando de la Sexta Brigada, Oscar Lorenzo Reinhold.

Reinhold fue condenado en el primer juicio 2008

Reinhold fue condenado en el primer juicio 2008

Ante la corroboración de datos por parte del presidente del tribunal, Orlando Coscia, el ex militar que se desempeñó al frente de Inteligencia entre 1976 y 1979, aseguró no tener condenas ni otras causas judiciales. De inmediato, el fiscal federal Miguel Palazzani tomó la palabra, se dirigió al ex militar de 84 años y le volvió a preguntar. Como si hubiera recobrado la memoria, Reinhold se rectificó con un “Sí, por supuesto”. Y luego afirmó “Prefiero guardar silencio”, negándose a declarar como lo ha hecho en todas las causas en las que estuvo acusado por cometer delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar.
En este sexto juicio, Reinhold está acusado como autor de todos los delitos que se le imputan.

Le quitan las esposas a uno de los represores Oscar Lorenzo Reinhold.

El juicio 2008 tuvo a los acusados en la sala. Reinhold

“El Colorado”, como le decían sus colegas de armas y represión, fue la máxima autoridad del centro clandestino de detención “La Escuelita” donde pasaron por la tortura y todo tipo de vejámenes cientos de hombres y mujeres que habían sido secuestrados por los grupos de tareas en las calles, en sus casas y en la universidad.
Antes de ocupar la jefatura del Destacamento de Inteligencia, a partir del 24 de marzo de 1976, Reinhold prestaba funciones como auxiliar en la División II de Inteligencia del Comando de la Brigada. Es decir que a partir del golpe de Estado, Reinhold se convirtió en el miembro principal del Estado Mayor de esa unidad militar.

Pablo Montanaro/#CobeturaColaborativa SPN

PH Oscar Livera y Archivo SPN

Se pierde la inmediatez del juicio oral y público

El uso de la herramienta de videoconferencia para reemplazar los testimonios en vivo y en directo en la sala de juzgamiento fue criticado duramente por la APDH, el Ceprodh e inclusive por la fiscalía, que apeló ante la Cámara Nacional de Casación Penal la decisión del Tribunal Oral Federal de permitir que los represores presencien la audiencia por el modo virtual.

“Hemos sido críticos, apelamos ante la Casación la autorización para no concurrir y la mantenemos, nos parece que tienen que estar presentes; pero el Tribunal ha resuelto”, explicó el fiscal federal Miguel Palazzani.

“Este tramo es parte de una continuidad: vemos que los acusados son parte del entramado represivo y claramente veremos historias de victimas que no se han escuchado”, agregó el fiscal.

 

SH/#CoberturaColaborativa

PH Oscar Livera

Sindicato de Prensa de Neuquén

 

 

 

A sala llena arrancó el sexto juicio

Con gran presencia de público, comenzó un nuevo tramo juicio “La Escuelita”. Como contrapartida, hubo una notable ausencia de imputados en el banquillo. Es que de los ocho ex jefes y miembros de inteligencia del ejército que serán juzgados, solo estuvo presente Carlos Alberto Benavídez, quien fuera parte del Destacamento de Inteligencia 182. Los demás escucharon la acusación de la fiscalía, mediante sistema de videoconferencias.

005 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Entre las y los asistentes se encontraban Ines Ragni y Lolin Rigoni, Madres de Plaza de Mayo Alto Valle, y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Se expusieron diez casos de privación ilegítima de la libertad y tormentos, agravados por persecución política. Ocurrieron en las ciudades de Bariloche, San Martín y Junín de los Andes, Neuquén y Fiske Menuco (Gral. Roca).

En la lectura de las requisitorias

Los imputados por estos delitos son los miembros de inteligencia Oscar Reinhold, Eduardo Molina Ezcurra, Sergio San Martín, Jorge Di Pasquale, Carlos Alberto Benavídez; el comandante de gendarmería, Emilio Jorge Sacchitella; el director de la Escuela Militar de Instrucción Andina de Bariloche, Néstor Rubén Castelli; y Fernando Zárraga, interventor de la comuna de Fiske Menuco (Gral. Roca) en 1976 y luego jefe de operaciones e inteligencia en la Escuela Militar de Montaña de Bariloche.

011 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Desde la querella del Ceprodh ponderaron que en esta sexta etapa del juicio que se investigue y juzgue por primera vez a Benavídez y Zárraga.  Natalia Hormazábal, abogada del CeProDH, remarcó que “es importante que en juicios de delitos de lesa humanidad estén los acusados sentados en el banquillo, el lugar que les corresponde a los responsables”.

El martes 11 , los jueces Orlando Coscia, Alejandro Silva y Alejandro Cabral tomarán declaraciones indagatorias a los represores. Todo a través de videoconferencia: seis de ellos desde Comodoro Py, y desde Campo de Mayo, con Jorge Di Pasquale.
La próxima semana comenzará el período de testimoniales, en total 36 personas. El 31 de julio culminará este segmento y el 14 de agosto se realizarán los alegatos por parte de la fiscalía y la querella, en tanto que el 28 de ese mes hará lo propio la defensa.

021 Escuelita VI SPN 10junio2019 FOTO Oscar Livera

Los juicios son de acceso público. Para aquellas personas que quieran presenciar el desarrollo de estas jornadas, deben acreditarse con su nombre, DNI y ocupación al mail acreditacionesjuicio@gmail.com

DFT/#CoberturaColaborativa

PH Oscar Livera

Sindicato de Prensa de Nequén

Primeras audiencias

El 11 y 12 de junio será la apertura del juicio. Las indagatorias de los acusados fueron programadas para el 12 de junio.

El 18 y 19 de junio corresponde a las audiencias con el inicio de la prueba: los testimonios de seis personas que iniciarán el ciclo con las denunciantes por el caso del periodista de Clarín detenido- desaparecido en 1978;  sobreviviente de las torturas. Enrique Esteban.

 

 

Tribunal: Orlando Coscia, Alejandro Silva, Alejandro Cabral

Fiscalía: Miguel Palazzani, Jorgelina D Alesandro

Querellas: Ceprodh – APDH

Acusados

Néstor Rubén Castelli, Oscar Lorenzo Reinhold, Jorge Eduardo Molina Ezcurra, Sergio Adolfo San Martín, Jorge Héctor Di Pasquale, Carlos Alberto Benavídez,  Emilio Jorge Sacchitella, Fernando Zárraga,

 

Las denuncias

Eduardo Fernando Ubaldini, María del Lujan Gómez, Oscar Martín Olivera, Oscar Rodolfo Escobar, Vicente Iantorno, Ernesto Hugo Sifredi, Juan Marcos Herman, Teresa María Oliva, Enrique Esteban y Maria Cristina Parente.

 

 

Pedro Maidana

Cómo fueron los ultimos minutos de Cancio Seminario, Pincheira y Mendez cuando los retiraron de Rawson para desaparecerlos. “Los torturadores no pueden tolerar que hoy seamos personas normales con poder de decisión, eramos lo peor y nos condenaron”. “Seguimos buscando datos, todavía no está esclarecido qué pasó con Carlos Chávez, que fue visto en centro clandestino”.

Pedro Maidana

Escuchar el audio Pedro Maidana

Sindicato de Prensa de Neuquén 2.013

 

 

Bronca en el final del Segundo Juicio

No hubo consuelo ni palabras para explicar el espíritu devastado del público al término de la lectura del veredicto en Amuc. Hubo condena para los jefes militares, pero aquellos a los que se consideró partícipes necesarios de plan criminal cuya metodología fue la desaparición y la tortura, merecieron entre ocho y doce años de cárcel; casi un tercio del tiempo de impunidad ante los crímenes cometidos durante la dictadura.

Matias Subat

Hubo testigos víctimas que aseguraron que recibieron golpes, que perdieron parte de sus dentaduras en las golpizas, que llevaban consigo problemas de salud graves producto de la tortura en sus diferentes formas, y no se les creyó. La absolución de la mayoría de los policías rionegrinos por los que se hizo este juicio se debió a que “no se consideró probado” los relatos de los sobrevivientes.

Al término del veredicto hubo muchos insultos y gritos por parte de unos pocos, pero mayor fue el silencio y el estupor de la mayoría. Como atados al piso, sin poder explicar ni explicarse, con la sensación de que no estaba bien, de que no hubo justicia pese a la condena.

Matias Subat

Las madres neuquinas dieron rienda suelta a la denuncia a viva voz de impunidad y de injusticia dentro de la sala. E insistieron con el ejemplo que las hizo madres de Plaza de Mayo: instaron a continuar exigiendo Justicia a pesar de los escollos sin dejar que un mal fallo impida el reclamo. “La marcha no tiene fin, esta no es la Justicia que queríamos, habrá que perfeccionarla y esa es la tarea de todos nosotros, adelante”, sostuvo Lolín Rigoni cuando agradecía a muchos de los que se agolparon afuera, la asistencia y acompañamiento durante los largos meses de testimonios y de juicio.

Emiliano Ortiz

El viernes 02 de noviembre, el Tribunal convocó a las partes para dar lectura al veredicto de la sentencia a represores del Alto Valle para el martes 06 a las 7:30 de la mañana. Organizaciones sociales, representantes de partidos políticos, familiares y víctimas de la represión se presentaron para escuchar la voz de la justicia que había tardado 36 años en llegar.

A sala llena, el Salón Verde de AMUC estaba expectante, por las palabras del Presidente del Tribunal Oral Federal, Orlando Coscia, quien daría tranquilidad y pondría fin a tan larga espera. No estuvieron presentes los imputados. Tampoco la mayoría de los defensores. El equipo de la Defensa Oficial faltó en su totalidad.

 

Matias Subat

Con cánticos que decían “cárcel común, perpetua y efectiva, ni un solo genocida por las calles argentinas” aquellos que fueron víctimas recibieron a los magistrados que comenzaron con la lectura del veredicto. Afuera del salón, un grupo de manifestantes esperaba también con la esperanza de que al terminar la audiencia se hiciera presente la justicia.

Sin embargo, a medida que se leían los puntos del fallo, aquel aire de fiesta que había inundado la sala antes de comenzar, se empezó a esfumar dejando a su paso el desdén, la bronca y la tristeza. Mientras que algunos familiares, como Oscar Ragni, tomaban nota con atención de cada una de las condenas y absoluciones, otros festejaban penas como la impuesta a Enrique Braulio Olea, de 22 años de prisión, por considerarlo partícipe necesario penalmente responsable de los delitos de privación ilegal de la libertad, agravada por el empleo de violencia, amenazas, y por la aplicación de tormentos físicos y psíquicos, que en uno de los casos (José Luís Albanesi) resultó en la muerte del “perseguido político”, lamentaban desconcertados condenas como las de Antonio Alberto Camarelli, de 10 años o la del personal de inteligencia, Raul Antonio Guglielminetti, de 12 años, murmurando “vergüenza!” y sintiéndose apabullados, por absoluciones como la de Emilio Jorge Sacchitella, quien había sido imputado por el caso de Ernesto Joubert, secuestrado en Junín de los Andes y reconoció a Sacchitella como quien le propició golpes y fue uno de sus interrogadores y quien según el testigo, le había dicho que tenía el poder de decidir “quien vive y quien muere”.

Matías Subat

Con un total de 8 absoluciones y penas máximas de 23 años, y el pedido de investigación de víctimas de la tortura en Cipolletti, de quienes ya la periodistas del diario Río Negro, Alicia Miller,  había en el 2010 puesto en duda su credibilidad, el tribunal puso fin a la lectura del veredicto, dando lugar a una serie de repudios, llanto y exabruptos, que sacaron a la luz, claramente, la decepción de los que esperaron tantos años por una justicia, que sintieron no llegó.

Sergio Méndez Saavedra, víctima de la dictadura, gritaba al tribunal, consternado, por considerarlos responsables de “dejar asesinos sueltos”, Ernesto Joubert, quien antes de la audiencia se mostraba feliz, se lamentaba por haber viajado más de 500 kilómetros, para escuchar la absolución de uno de los responsables de su secuestro y tortura, las representantes de la Ceprodh se pusieron al frente de la manifestación que se llevaba a cabo fuera del salón, para repudiar el veredicto por considerar que la justicia había demostrado ser “una justicia de clase”.

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Mientras tanto, Noemí Labrune, de la APDH, se decía impotente por creer que las condenas habían sido incongruentes y demasiado bajas para los delitos aberrantes de los que se trataba, yendo en contra de la jurisprudencia en este tipo de juicios que siempre había buscado las penas más altas por ser delitos que expresan el atentado contra la humanidad toda;  y representantes de la APDH y la Secretaría de Derechos Humanos, como así también el fiscal Marcelo Grosso adelantaban que apelarían el fallo.

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Por su parte, para cerrar la jornada, los únicos representantes de los imputados que se encontraron ausentes, Rodolfo Ponce De León y Paola Rubianes, se mostraron satisfechos por el veredicto y consideraron que las penas se habían ajustado al derecho.

 

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6 de noviembre, el veredicto

A las 7,30 de la madrugada convocó el Tribunal Oral Federal para escuchar el veredicto de lo que será la sentencia del juicio.

Se leerán penas o absoluciones (parte resolutiva) en la sala de Amuc donde se desarrollaron las audiencias desde abril.

 

 

 

Sindicato de Prensa de Neuquén

 

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