“Esta gente actuó con sadismo”

Oscar Rodolfo Escobar era un joven empleado municipal de Bariloche de 23 años cuando, según declaró ante los jueces, comenzó a sufrir persecución por su pertenencia al sindicato y fue acusado de integrar células extremistas. Fue ilegalmente detenido, esposado y vendado lo alojaron en la Escuela de Instrucción Andina (EIA) donde sufrió todo tipo de vejaciones, desde pasar hambre y frío, ser severamente golpeado hasta perder el conocimiento hasta convertirse en blanco de un simulacro de fusilamiento.

20190730_133551

En este juicio fue convocado por la detención que tuvo el 8 de octubre de 1976, por orden de los entonces director y subdirector de la EIA, Néstor Rubén Castelli y Carlos Rito Burgoa (fallecido), respectivamente, pero se explayó por un proceso que se había iniciado el año anterior en el que responsabilizó, además de Castelli y Burgoa, a Fernando Zárraga, por los tormentos sufridos y su obligada salida del país como única manera de evitar ser eliminado.

“Mis hechos arrancan el 21 de agosto de 1975 cuando el diario Río Negro publicó los concursos -uno de los cuales se adjudicó- para jefes de secciones en el municipio. Para ese entonces el personal ya estaba siendo seguido para terminar llevándonos al desastre que luego vimos que ocurrió”, dijo.

Relató que “tras el golpe se presentaron en el municipio Castelli, Zárraga, Burgoa y otros y nos dijeron que venían a imponer el orden, que la democracia iba a volver. Vinieron vestidos con cascos con ramas en la cabeza, granadas colgando… Ahí comenzó una persecución implacable”.

Señaló que en la primera de las detenciones lo tomaron en la vía pública tres hombres de civil, a cara de descubierta. Le dijeron que eran de la Policía Federal y creyó reconocer a un oficial de apellido Valdivia que días antes estuvo parado frente a su casa.

20190730_133601(0)

En esa ocasión lo llevaron a que declarara ante Castelli, le dijeron que en un allanamiento en una casa de Vaca Narvaja, en Córdoba, encontraron su teléfono. Le dijeron“mirá hijo de puta, sabés muy bien por qué estás acá” y como negó esas imputaciones lo golpearon hasta desmayarlo. “Esa gente actuó con sadismo. Fue muy duro. En un informe decían que yo era subersivo y por ello me echarían del municipio. Después de las vejaciones y torturas me fueron a buscar al calabozo y me dijeron que como no había querido declarar y renunciar me iban a ejecutar”.

Comentó que “en un Falcon verde me sacaron de la EIA, fueron al kilómetro 21 hacia el descampado de la ciudad y me dijeron ‘arrodillate y rezá’. Sentí cuando el hombre montó la pistola, la puso al lado del oído y disparó. Quedé sordo tres días y después con una lesión para siempre”.

 

Néstor Mathus/ #CoberturaColaborativa del SPN

PH Shirley Herreros

Comments are closed.

Proudly powered by WordPress
Theme: Esquire by Matthew Buchanan.