Mochileros en Bariloche detenidos por sospechosos

Ernesto Hugo Sifredi, actualmente jubilado de su profesión de ingeniero mecánico, junto con Daniel Milocco, Vicente Iantorno y otro joven cordobés, fue detenido en 1977 por un numeroso grupo de militares fuertemente armados mientras descansaba a orillas del lago Nahuel Huapi, en Bariloche, adonde había llegado de paseo como mochilero.

Permaneció ilegalmente detenido en la clandestinidad desde los primeros días de enero hasta el 2 de febrero de ese año, tras pasar por dos lugares en Bariloche -uno sería la Escuela de Instrucción Andina (EIA)-, la Unidad 9 de Neuquén y el centro clandestino de detención La Escuelita, que funcionó en el Batallón de la ruta 22.

Desde Quilmes, Buenos Aires, donde reside, Sifredi declaró que un militar del que no supo el nombre pero que luego se confirmaría era Contreras Santillán, finalmente le dijo que quedaba libre y que su detención se había debido a una equivocación .

No sólo sufrió el maltrato físico -lo mantuvieron en la clandestinidad en las peores condiciones, sometido al frío, hambre, falta de higiene-, y psíquico –lo amenazaron de muerte, escuchó gritos de tortura- sino que como producto de ese traumático episodio dijo que también sufrió «el estigma social porque nadie me creía”.

“Soldados apuntándonos nos llevaron a la EIA, donde nos tuvieron tres días; nos acusaban de guerrilleros, fascinerosos, traficantes de droga. Al muchacho de Córdoba le habían encontrado un cigarrillo de marihuana. A él lo liberaron, a Milocco, Iantorno y a mi, no. A Milocco y Iantorno les dijeron que yo tenía un hermano guerrillero y yo no tengo hermanos… Ahí nos dimos cuenta de que se trataba de otra cosa”, contó a través de video conferencia.

“A la semana vino un subteniente Poggi, de mi edad, con la orden de que nos mataran si intentábamos irnos. De ahí nos llevaron a la U9 de Neuquén, nos pusieron en calabozos separados y nos dijeron que estábamos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN)”, relató Sifredi.

Añadió que “nos metieron en una ambulancia que comenzó a andar con la sirena encendida y así estuvo como veinte minutos, dio varias vueltas y nos llevaron, vendados y esposados, a lo que creímos era un cuartel. Me interrogaron sobre cosas inventadas, agrupaciones guerrilleras, amenazas a un rector. Varios interrogaban. Un soldado me dejaba sentar”.

Tras ese episodio los regresaron a la U9. Recién cuando hablaron con otros detenidos, entre ellos el médico Enrique Teixido y Oscar Paillalef, ambos de General Roca, que ya declararon en juicios anteriores, se enteraron que los habían tenido en La Escuelita.

El militar que los liberó, ante su pedido, le extendió un certificado con su sello y firma de la detención.

Néstor R.Mathus/ #CoberturaColaborativa del SPN

 

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