“Me sentí como el día del secuestro, con angustia y miedo”

Tras declarar durante más de dos horas, Teresa María Oliva sostuvo que al brindar su testimonio de su detención ilegal y el de su marido, el periodista Enrique Esteban en julio de 1978, se sintió “igual que el día del secuestro, con angustia y miedo”.

Juicio Escuelita Vl 18junio2019 Maite Oliva FOTO Oscar Livera 022
Destacó la valentía que tuvieron los periodistas de Neuquén para denunciar la desaparición de Esteban durante los tres meses en que estuvo en cautiverio, supuestamente, en una dependencia de la Marina en Bahía Blanca. “Fueron las acciones y publicaciones de los periodistas lo que nos salvó la vida, porque Enrique no fue el primer periodista desaparecido, el diario Clarín tuvo más periodistas desaparecidos y no tuvieron la suerte que tuvo él”, explicó en relación al cautiverio de su marido, quien se desempeñaba como corresponsal de Clarín en Neuquén. Y agregó: “no recuerdo que en otras provincias se haya hecho un operativo de rescate como el que hicieron los periodistas de acá, poniendo en peligro su vida pidiendo explicaciones a las autoridades”.

Juicio Escuelita Vl 18junio2019 Maite Oliva FOTO Oscar Livera 011

 

Durante su relato, Oliva describió cómo fueron secuestrados el 23 de julio de 1978 al ser interceptados por fuerzas represivas que se identificaron como pertenecientes a Coordinación Federal de la Policía, su liberación al día siguiente, los tres meses de incertidumbre y angustia que sufrió por desconocer el paradero de su esposo y las constantes amenazas telefónicas recibidas en su casa luego de la liberación. “Enrique fue golpeado y torturado dos y hasta tres veces por día”, contó Oliva.

Precisó que sus hijas mayores conocieron la historia que sufrieron durante la dictadura militar muchos años después. “A Magalí, la mayor, se lo contamos cuando cumplió 15 años; a mi segunda hija, cuando murió Enrique, en 1990, y a Ramiro, el más chico, se lo conté muchos años después”. Explicó que los primeros años, después de lo ocurrido, “preferimos preservar a las chicas y a Ramiro de toda esta situación que habíamos vivido”. “No tendría la fuerza que han tenido estas Madres de Plaza de Mayo para soportar el secuestro de sus hijos», afirmó.

En su desgarrador testimonio ante los jueces, Oliva explicó que a su hija mayor le contaron lo sucedido “porque en la escuela, quien se sentaba al lado de ella era la hija de ‘Colores’”, en alusión al apodo de Juan Antonio Del Cerro, un ex policía de la Federal que en los juicios por delitos de lesa humanidad había sido acusado de 160 casos de secuestro, torturas y robo de bebés, entre otros delitos.

“A mi segunda hija se lo conté cuando en 1990 murió Enrique. Ella me preguntó si había algo que papá no le había dicho, entonces ahí me abrió la puerta para contárselo. Era el mecanismo de defensa. No quiero ser una Madre de Plaza de Mayo, no quiero que le pase a mis hijas lo que le pasó a esas madres”, expresó en su declaración.

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Oliva también mencionó que el día posterior a su liberación recibió en su casa la visita del ex gobernador Felipe Sapag y de su hija Silvia. Confesó que se emocionó al verlo al ex gobernador que “se arriesgó a venir a mi casa veinticuatro horas después del secuestro y, además, hacerlo con su hija”. Dijo que “Felipe había perdido a sus dos hijos (N. del R: Ricardo y Enrique Sapag pertenecían a la organización Montoneros, fueron asesinados en junio y octubre de 1977, respectivamente). Siempre reconocí ese gesto porque fue muy fuerte”. En el mismo momento en que estaban Felipe y Silvia Sapag en la casa de Oliva, se presentaron el general José Luis Sexton y el mayor Carlos Guiñazú para decirle que el Ejército no tenía nada que ver con el secuestro de Esteban. “Fue muy fuerte tenerlos a los cuatro en mi casa. Solo atiné a decir ‘¿se conocen?’. Se saludaron, Felipe y Silvia se fueron”.

Pablo Montanaro/ #CoberturaColaborativa SPN

 

 

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