El secuestro de Argentina Seguel

Rubén Sandoval es primo de Dora, Arlene y Argentina Seguel, las jóvenes de Cutral Co que fueron víctimas de la detención y en algunos de los casos desaparición por parte de la dictadura cívico-militar que comenzó en 1976.

Relató que el 13 de junio muy temprano llegaron a su casa en Neuquén capital los padres de las chicas con la noticia de que el día anterior la Policía Federal había ido a buscar a Arlene para detenerla, a su casa en Cutral Co.

Y que venían buscando a Arlene porque no tenían noticias de ella. De inmediato, y por un afecto especial a sus tíos –él es sobrino político de los Seguel, ya que esposa era quien tenía el vínculo de sangre-, se abocaron de lleno junto con su mujer a buscar a su prima.

Ante el fracaso de distintas gestiones, incluida una visita a la Policía Federal, donde el entonces jefe “González” (Ramón González, apodado “el perro”, fallecido) le dijo que no le podía informar nada; la SIDE, donde tenía un conocido; la policía de Neuquén, donde su padre por haber sido efectivo de la fuerza conocía a un jefe; a través de un matrimonio amigo intentaron contactarse con un efectivo de la Federal, de apellido Ricomini.

Precisamente para pedirle información sobre cómo encontrar a Arlene, invitaron a Ricomini a una cena en la casa del padre del testigo, en Talero 423.

Durante la cena, de carácter familiar, contó Sandoval, Ricomini les relató que estaba muy cansado porque acababa de llegar de Buenos Aires, a donde había llevado “a una guerrillera muy peligrosa”.

“Cuando mi padre le dijo que lo habían invitado para pedirles si podía ayudarlos a buscar a Arlene, el sorprendido fue él”, señaló.

En ese momento, llegaron al domicilio dos policías provinciales vestidos de civil buscando a Argentina Seguel, “Chichita”, que había venido a Neuquén con sus padres y estaba con ellos en ese momento.

Dijo que Argentina tenía en ese tiempo 18 años y que se la llevaron secuestrada pese a los intentos de ellos por evitarlo. “Mi esposa, muy enojada, les preguntó por qué se la llevaban y le dijeron que si no se callaba la detendrían”.

Se llevaron a la joven, recordó, con el argumento de que era “para interrogatorio”.

Dijo que uno de los policías era Francisco Chaneton, a quien conocía de cuando trabajaba en el Correo. Al otro también lo conocía, pero de vista.

Argentina, relató, “fue liberada después cerca de Bahía Blanca”.

Rubén Sandoval cerró su testimonio con emotivas reflexiones. “Nos movilizamos con mi esposa con todas nuestras fuerzas en memoria de nuestros tíos tan queridos. Hoy damos gracias a poder relatar todo aquello y que en el país se pueda hacer justicia”.

Añadió: “Arlene era una estudiante universitaria que buscaba una sociedad mejor. La comunidad debe saber lo que pasó, que así como hubo gente que hizo tanto daño, hubo otros muchos que trabajan para que castigue a los responsables, para las próximas generaciones, nuestros hijos, nuestros nietos”.

 

 

Sindicato de Prensa de Neuquén 2.013

 

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