Los defensores insistieron con las absoluciones

En la jornada de dúplicas, los equipos de defensas particulares (Gerardo Ibañez, Hernán Elizondo, Rodolfo Ponce de León y Herán Corigliano) junto con el equipo de defensores públicos (Eduardo Peralta, Gabriela Labat y Alejandra Vidales) insistieron en sus planteos de absolución bajo los conceptos de negar el tratamiento de delitos de lesa humanidad en el juicio y la falta de imputación y de pruebas en contra de los 22 acusados.

 

 

Matias Subat 30 octubre

El abogado del general de Brigada, Enrique Braulio Olea (jefe del Batallón 181 de Construcciones en 1976), Gerardo Ibañez, descalificó las réplicas de las acusaciones y dijo que pensó que «iban a ser más precisos, pero sólo hubo vaguedades».

Se mostró molesto por los dichos de que «somos igual de delincuentes de lo que ellos creen que son nuestros clientes», al tiempo que dijo sentirse orgulloso de responder por alguien como el general Olea.

«La categoría de lesa humanidad no existía, y no lo fue tampoco en la causa 13», dijo en relación a la sentencia a las juntas de 1984 y rechazó los cuestionamientos de «la construcción de un relato falso».

«No han rebatido ninguno de los elementos que planteamos», siguió el defensor e insistió a los jueces en que no pueden encuadrar el juicio en el delito de genocidio porque no se cumplen los preceptos establecidos por la convención internacional. «Planteamos las nulidades porque existen, no las consentimos por haber participado del juicio», le respondió al fiscal Marcelo Grosso, al tiempo que reiteró que corresponde la absolución de Olea.

 

«Que se tenga en cuenta la totalidad del testimonio»

 

Cecilia Maletti

 

En una de las pocas intervenciones extensas que se anotó durante este juicio la defensora María Cecilia Oviedo, dijo durante las réplicas defensistas que la defensa de Francisco Julio Oviedo -suboficial de inteligencia y su padre- exige que se tenga en cuenta la totalidad del testimoni de Pedro Maidana, porque sostienen que no se condice con la acusación que pesa sobre su defendido.

«El hecho que fue descripto no tiene correlato con la prueba», dijo sintéticamente el codefensor Hernán Elizondo.

 

«Sin víctimas no hay victimarios»

Cecilia Maletti

El defensor del comisario rionegrino Oscar Del Magro, Rodolfo Ponce de León, en una extensa dúplica, reiteró el término de «caníbales» para con la querella del Ceprdoh, y aunque intentó pedirles disculpas si las ofendía, volvió a calificar a las abogadas de «megalomaníacas» al tiempo en que justificaba el porqué se había referido a las víctimas como no víctimas.

«No se cómo puedo ofeder el pudor de nadie cuando digo que no son víctimas los que no son víctimas», arrancó el abogado quien a diferencia del resto de los defensores, remarcó que no citó la teoría de los dos demonios ni la guerra sucia, porque «hubo terrorismo de Estado, lo dije desde el primer momento  refiriéndome al 16 de junio de 1955»

«Toda víctima posee su victimario, que está sujeto a reglas del código penal, si no lo son, no hay víctimas», justificó Ponce de León; y en la misma línea volvió a cargar contra las abogadas del Ceprodh con el argumento de que al acusar por genocidio «acusan mal profesionalmente».

Aseguró que los hechos existieron, las desapariciones forzadas «son ausencias que existen», dijo que las torturas exitieron; pero que no estaban imputadas individualmente a ninguno de los acusados.

«Se describen hechos que no se condicen con los que describen las víctimas», insistió en tanto planteó que al no asignársele qué conducta le correspondía a los imputados, sólo e hacía «un discurso demagógico para recibir el aplauso de la platea, eso fue lo que se vio durante las réplicas de la querella», finalizó mientras pedía la absolución de su defendio.

 

«Nos sometimos a las reglas del juego»

Matias Subat

Los defensores Eduardo Peralta, Gabriela Labat y Alejandra Vidales insitieron en la absolución de los 14 defendidos a los que representan en este juicio e iniciaron las palabras con una réplica a la fiscalía -que les dijo que pedían la nulidad pero habían convalidado el proceso con su presencia- , a quien le indicaron que «nos sometimos a las reglas del juego»,  insistió con los argumentos técnicos que se virtieron en los alegatos generales y que cumplió su labor de «análisis de la prueba en beneficio de nuestros defendidos».

Aseguró Peralta que seguirá siendo una «defensa técnica eficaz» yconsideró que sus dichos sobre venganza, que planteó por las penas solicitadas para los acusados, habían sido mal interpretados. «No voy a ser un mero convalidador de conductas», sostuvo el jefe del equipo fiscal, mientras que la codefensora Labat  insistió en que «se hizo una interrelación de toda la prueba, una valoración global y acertada» y que no hubo sezgo, como se les endilgó.

«Se nos dice que buscamos manipular al Tribunal, y esto ofende la inteligencia» de los participantes en el juicio, criticó. Agregó que lo que hizo la defensa oficial, fue poner en evidencia «las groseras deficiencias» de la requisitoria fiscal con la que se llegó al juicio.

 

«No fue una visión sesgada»

Matias Subat

Los defensores de los militares Jorge Eduardo Molina Ezcurra, Sergio Adolfo San Martín, Gustavo Vitón, José Ricardo Luera y el médico militar Hilarión Pas Sosa -Hernán Corigliano y Paola Rubianes-  insistieron en que no hubo una «visión sesgada» de la realidad, sino que se remitieron a la «guerra revolucionaria» que quedó demostrada en la causa 13, del juicio en 1984  a los ex comandantes militaresque tomaron el poder en 1976.

Rubianes reiteró que no hubo en los 180 testigos ninguno que nombrara a los oficiales de inteligencia Molia Ezcurra y San Martín como los autores de las torturas por la que están acusados en los 39 casos por los que se llevó a cabo este juicio.

insistió en los «testimonios discordantes», basados en testigos «algunos inconsistentes, otros asimétricos y en algunos casos, falaces», por lo que no había un cuerpo probatorio ni siquera indiciario que llevara a una misma conclusión. Cargó contra la fiscal instructora Cristina Beute y dijo que los alegatos de los acusadores habían sido una «sala literaria» que no se condecía con el proceso penal.

«Esto es un proceso judicial, no se falseó la historia, se justificó : hubo una guerra civil revolucionaria y así lo estableció la causa 13/84 que está firme y confirmada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación», reclamó Corigliano, mientras que insistió en que ese contexto histórico de la guerra sucia y la teoría de los dos demonios «está judicialmente probado»; por lo que se sintió contrariado por las acusaciones que recibió en manifestaciones públicas y comunicados.

Cecilia Maletti

«No les corresponde la categoría de lesa humanidad, no se puede aplicar con retroactividad el derecho y esta era una categoría que no existía en el momento de los hechos», volvió a reiterar  en tanto le respondió al fiscal Grosso que «las nulidades no pueden ser convalidadas por nadie, fue confirmado así y me tengo que sentar aquí y respeto al tribunal aunque en mi opinión no corresponde esta integración. La acusación está viciada de nulidad, es un instrumento defectuoso y por eso más lo que dije antes, es que pido la absolución», finalizó.

 

Sindicato de Prensa de Neuquén

fotos: Matías Subat/Cecilia Maletti

 

 

 

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