«El falso victimario no puede ir preso»

El cierre de la segunda jornada de alegatos de las defensas fue para el defensor Rodolfo Ponce de León,  quien alegó por el oficial retirado de la policía de Río Negro, Oscar Ignacio Del Magro, acusado de privación ilegal de la libertad con violencia y torturas físicas y síquicas en perjuicio de Raúl Sotto. Pidió la absolución.

Cecilia Maletti

Ponce de León afirmó: “Negamos los hechos, mi defendido no los cometió, no conocía a Sotto y estaba alejado de supuestas detenciones por razones políticas”.

En la introducción el defensor efectuó un recorrido por la historia del país e interpretó que “nos hemos llevado la legalidad por delante en más de una oportunidad”. Justificó esa afirmación, por ejemplo, con las desobediencias de próceres como Belgrano y San Martín en la búsqueda de la liberación de los pueblos americanos.

Consideró que “la ruptura de la legalidad nunca es neutra y que va en función de intereses. Hoy el pueblo eligió la legalidad, por eso estos juicios son de todos, aunque hay algunos que los confunden con linchamientos camuflados”.

Matías Subat

Adhirió al pedido de nulidad que efectuaron otros defensores a los alegatos del Ceprodh, APDH y el ministerio público. Señaló que muchos de los acusados no tendrían que estar en esta instancia, en una crítica a la instrucción de la justicia federal.

 

Luego expresó que “hay víctimas que simulan serlo y establecer quién es víctima es fundamental para la legalidad de este juicio. El falso victimario no puede ir preso”. Para Ponce de León, los testigos que sindican a la comisaría Cuarta de Cipolletti como un centro de detención y torturas, relatan “hechos que nunca sucedieron”. Para Ponce de León es el caso de Sotto, Oscar Contreras y los hermanos Juan Domingo y Manuel Pailos, que “son las nuevas víctimas que aparecieron 24 años después”, en referencia al tiempo que tardaron en relatar lo que les sucedió.

 

Aludió al informe de la Comisión de Derechos Humanos, que se formó en Río Negro en los primeros años después de la dictadura, que “no ubica a esa comisaría” como un centro de detención ilegal.

Cecilia Maletti

En su alegato se dedicó a desacreditar los testimonios de los apuntados y, fundamentalmente, de Sotto (que acusó en forma directa a su defendido porque lo identificó como quien interrogaba a las trompadas en Cipolletti), quien de acuerdo al defensor cayó en muchas contradicciones en sus tres declaraciones. Manifestó que “Sotto no dice que Del Magro lo detiene” y que los que lo hicieron llevaban uniforme, mientras que está probado que “mi defendido no usaba uniforme” porque actuaba con ropa civil y tenía el pelo largo.

Cecilia Maletti

Según Ponce de León “todos los testigos desmintieron las afirmaciones de Sotto”. Afirmó que las verdaderas víctimas que relataron su historia en este juicio, entraron con aplausos y se fueron despedidos con aplausos. En el caso de Sotto, “hubo aplausos al ingreso y silencio en el final”, concluyó el defensor.

 

 

 

Sindicato de Prensa de Neuquén

fotos: Cecilia Maletti/Matías Subat

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