Poco creíble

El comisario retirado de la policía neuquina,  Alejandro Rojas, estuvo en los dos operativos del barrio Sapere en 1975, pero no recordó que se hubieran producido detenciones ese día. El jefe policial tampoco recordó sus declaraciones en el anterior juicio, en los que detalló que esos procedimientos habían sido “una cama” para Pichulmán (José Francisco, uno de los vecinos desaparecidos de Sapere) ni que en la casa de Javier Seminario Ramos los grupos de asalto hubieran hallado material prohibido, como la revista “La Estrella Roja”, como lo había dicho en la instrucción en 2008.

Luego de colmar la paciencia de varios acusadores, una vez que se retiró de la sala la querella del Ceprodh solicitó que se lo investigue por “falso testimonio”, ya que “omitió datos e impresiones que conoce y más allá de sus contradicciones, entendemos que fue parte de los hechos que se investigan”, dijo la abogada Natalia Hormazábal.

Matías Subat

El pedido de que se lo indague por falso testimonio fue respaldado por la fiscalía.

“Eran civiles, no sé de quiénes eran ni de qué fuerza”, intentó explicar el comisario neuquino retirado cuando la querellante de la APDH, María Suárez Amieva le preguntaba cómo los comisarios en un procedimiento acataban las órdenes de civiles que no sabían quiénes eran ni a quiénes respondían.

Todas sus respuestas sobre cómo había sido el operativo, en qué casas, cómo y quienes participaron tenían casi la misma respuesta: no recordaba y el que seguro que sabía era su jefe, el comisario Vargas, fallecido e imposible de ser consultado.

Tampoco recordó sus declaraciones anteriores: ni la de 1984, ni las de 2008, sobre quiénes integraban la denominada “comunidad informativa”, donde integrantes de diferentes fuerzas con nivel de jefatura, decidían cómo eran los operativos de secuestro en los que se fijaba “el blanco” y se establecía qué rol ocuparían durante el procedimiento. “Me habré equivocado (antes), eran cosas que se comentaban en la Regional, de que a la gente la llevaban a La Escuelita”; ensayó al declarar ante los jueces.

Pero inmediatamente dijo que no sabía a qué Escuelita se referían pese a que dijo saber que era “cerca del Batallón”. Ante la pregunta concreta de la querellante del Ceprodh para que, como comisario policial en esa época, referenciara qué tipo de establecimientos educativos conocía que existieran cerca del campus del Ejército, el comisario retirado ensayó una respuesta evasiva.

Luego de más de una hora de frases en las que insistía no saber qué había declarado ante la justicia antes, y que a los comisarios de esa época (dijo integrar el departamento de informaciones de la policía neuquina y la fuerza de control de disturbios) “no se nos decía nada”, el testigo finalizó su paso por la audiencia con disculpas para con el Tribunal por “ponerse nervioso” y no recordar nada.

El Ceprodh pidió que se envíen sus dichos a primera instancia y se lo procese por falso testimonio, como así también, se analice su participación en el plan criminal que se juzga en estos hechos.

Cuando se retiraba, desde el público una mujer le enrostró a viva voz su complicidad durante la dictadura, le cantó “como a los nazis, les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar”, y entonces fue desalojada de la sala por el presidente del cuerpo, Orlando Coscia.

 

Algunas definiciones

Matías Subat

En la audiencia se dio a conocer que Francisco Tomasevich, exiliado en Suecia desde que obtuvo la opción de salir de la cárcel y denunciante en este juicio, se presentará a declarar el 14 de junio; mientras que Hugo Inostroza Arroyo, otro de los casos por los que se lleva a cabo este juicio, declarará desde Madrid por videoconferencia el 28 de junio.

A primera hora de la audiencia, el juicio arrancó con los testimonios de Graciela Cantero y de Lucía Jara de Cantero, esposa y suegra de Javier Seminario Ramos, desaparecido del barrio Sapere, tras ser detenido en 1975 durante los procedimientos de detenciones masivas en el barrio.

Ambas mujeres describieron cómo el golpe militar cambió las condiciones de detención de Seminario Ramos, cómo aparecía triste, temeroso y con señales de tortura en las visitas cada vez más restringidas en las que lo pudieron ver, y cómo dejaron de tener noticias sobre su destino tras ser enviado a la cárcel de Rawson.

 

 

 

Sindicato de Prensa de Neuquén

Fotos: Martías Subat

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