“Javier tenía miedo de que lo mataran”

Rita y Lucía Cantero son madre e hija y fueron las primeras en declarar en la mañana del 6 de junio. Sus testimonios aportaron datos del caso de Javier Seminario, secuestrado y desaparecido en el operativo del barrio Sapere de la capital neuquina. Sus testimonios apuntaron principalmente a la noche en que fue secuestrado Seminario.Matías Subat

Rita Cantero, esposa de Javier, comenzó su declaración con la descripción de lo ocurrido el día en que agentes de la Policía Federal y de Neuquén, entraron a su casa y la detuvieron junto con su esposo, en el año 1975. Su esposo fue liberado dos días después. Agregó que al poco tiempo fue detenido nuevamente y llevado a la Prisión Regional del Sur U9, en donde permaneció hasta agosto de 1976. Luego fue trasladado a General Roca y al tiempo al penal de Rawson.

 

Rita explicó que durante la detención en la U9 podían verlo con frecuencia, pero luego de que lo trasladaron a General Roca no lo vieron nunca más. Recordó con dolor que Javier le contaba que se sentía mal por que lo golpeaban, “me contó que lo habían picaneado y una de las últimas veces me dijo que tenía miedo de que lo mataran”.

Lucía Cantero, suegra de Seminario, dijo que la noche en que fue secuestrado Javier, también la detuvieron a ella junto a su hija Rita, “La noche del 24 de marzo me agarraron en la calle y me preguntaron si estaba Seminario en la casa y lo fueron a buscar, a mi me llevaron a la comisaría 1ª, en donde estuve uno o dos días y luego me pasaron a la alcaidía, donde me tuvieron 9 meses” contó.

 Lucía explicó: “creo que nos llevaron detenidos porque trabajábamos en el barrio porque nos querían desalojar, peleábamos por la tenencia de las tierras. Detuvieron a varios en el barrio”.

 Rita y Lucía relataron que su reclamo por querer ver a Javier era constante e incansable, ya que no sabían nada de él y que en una oportunidad, en diciembre de 1976, Farías Barrera les mostró un papel con la firma de Seminario, que decía que le habían dado la libertad. Incluso, Lucia contó que leyó en un diario que Javier Seminario y Orlando Cancio, habían sido puestos en libertad, pero esperaron y nunca aparecieron. Afirmaron que en el Comando de Brigada en todo momento los atendió el mayor Farías Barrera.

 

Las testigos expresaron que realizaron denuncias en la Organización de Estados Americanos (OEA), en la embajada de Perú y en el Ministerio del Interior. “Hicimos de todo y nunca lo localizamos».

Sindicato de prensa de Neuquén

fotos: Matías Subat

 

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