De Filippis: “No sabía por qué estaba detenido”

Carlos De Filippis actualmente tiene 51 años, pero al momento de su detención apenas tenía 16. Se puede observar en  su rostro, en su mirada perdida, la pesada carga de la tortura que sufrió y lo incómodo que se siente al tener que recordar una vez más todo lo que le sucedió hace más de treinta años.

Matias Subat

En sus breves declaraciones, pudo contar que fue detenido el 23 de Abril de 1977 en La Cooperativa agrícola y frutícola “La Colmena”, un galpón ubicado en Cipolletti (Río Negro) y donde trabajó haciendo papeleo durante dos temporadas. No dudó en afirmar que fue detenido “por el Oficial Quiñones, junto con otro policía y me llevaron en un Citroën hasta la comisaría 4ta”.

El motivo de su detención fue por una serie de incendios presuntamente intencionales ocurridos en febrero y marzo de ese año en galpones de empaque de la Cooperativa.

Por este hecho se inició una causa penal en la que se imputó como presuntos autores a José Luis Albanesi y De Filippis y por lo cual se dispuso su detención. Permanecieron detenidos a disposición del Comando Subzona 52, que actuaba como autoridad preventora en el trámite.

Matias Subat

“Me llevaron a la oficina y me dejaron encerrado con llave. Vinieron mis padres a buscarme, pero igual me dejaron ahí dos días y dos noches”, recordó. La noche del 25 de abril personal del Ejército lo esposó y lo sacó por el patio, lo tiraron dentro del furgón de una camioneta y “de todos lados me pegaron”. Fue trasladado a Neuquén, al centro de detención clandestino “La Escuelita”.

Durante un mes fue torturado en las sesiones de interrogatorio. “Era una cosa de todos los días,”, afirmó y aseguró que “me trataban de subversivo, y también me hicieron simulacro de fusilamiento”. En esa época de Filippis sufría de epilepsia, y pese a que su madre le llevaba la medicación casi nunca se la dieron. Recordó que sólo fue asistido por un médico una o dos veces.

En el centro clandestino escuchó los gritos de Albanesi. En una oportunidad le hicieron sacar la capucha y ver cómo era torturado con un perro policía que lo mordía en sus genitales mientras estaba atado y desnudo. Fue testigo de la muerte de De Filipis en la sala de tormentos. «Ellos me lo dijeron: se murió tu compañero», le dijo al tribunal cuando se le consultó cómo sabía que había fallecido Albanesi.

Transcurrido un mes en “La Escuelita”,  fue trasladado a la U9 de Neuquén. El 22 de Diciembre de 1977 el Poder Ejecutivo Nacional dispone el cese del arresto, declarando libres de culpa y cargo tanto a Albanesi (quien había fallecido como consecuencia de la tortura sufrida) como a De Filippis.

 Matias Subat

Sindicato de Prensa de Neuquén

fotos: Matías Subat

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