De Cano recibió amenazas por intentar averiguar dónde estaba Genga

María Cristina De Cano motorizó la búsqueda de Luis Genga y las hermanas María Cristina y Silvia Bottinelli, cuando fortuitamente, se dio cuenta de que estaban desaparecidos.

Declaró en el juicio por sus creencias “y por la constitución”.


Matías Subat

Durante su relato ante el Tribunal, la docente explicó que un día de invierno de 1976 fue a la casa de las hermanas Bottinelli y no había nadie allí, pero la situación era extraña, “vi el auto de Luis en lo de las hermanas Bottinelli y por eso paré, él estaba por rendir la última materia para recibirse de Licenciado en Letras, quería desearle suerte”. Cuando Cristina golpeó la puerta no atendió nadie, se asomó por las ventanas y vio todo muy raro. “No había nadie, era raro por que estaban los platos en la mesa y los abrigos en las sillas, y era invierno como para que salgan sin ellos”, recordó.

Como le resultaba extraña la situación, fue a informarle de ello a Elena Meraviglia, ex esposa de Luis Genga. Juntas decidieron ir a la comisaría y buscar información. “Decidimos que la única que iba a entrar a la comisaría era Meraviglia, porque era la única que tenía vínculo legal con Genga”, dijo. Cristina describió la situación como riesgosa, debido al accionar policial y militar que se venía desplegando en aquellos momentos. Recordó que con anterioridad habían allanado la escuela Nº 50, luego detuvieron a su compañera Gladys Sepúlveda y al tiempo allanaron la casa de Silvia Barco, que vivía en el mismo barrio.

María Cristina De CanCristina mencionó que el comisario Camarelli, de Cipolletti, desestimó totalmente la denuncia sobre la falta de Genga y Botinelli y que Miguel Quiñones le había dicho a un conocido el día en que iban a ser liberadas las hermanas Bottinelli en algún lugar entre Arroyito y Centenario (Neuquén).

Más tarde se enteró que Cristina Bottineli y Luis Genga aparecieron en muy malas condiciones.

De Cano, esposa de Carlos Galván, jefe de la corresponsalía del diario Río Negro en Neuquén en 1976 ejercía como docente en la escuela 248 de Cipolleti, mientras que Genga era director de la escuela Nº 50 en la misma ciudad y secretario general de la UNTER, el gremio docente de Río Negro.

Aseguró que el 7 de diciembre de 1976 se tuvo que exiliar con su familia porque en la agencia del diario recibieron amenazas. “Nos decían que sabían dónde jugaban nuestros hijos y que si no nos dejábamos de joder, iban a aparecer estrellados como mariposas”.

 


 

Sindicato de Prensa de Neuquén

Fotos: Matías Subat


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