“¿Adónde tienen al hijo del matrimonio Metz?”

Sergio Méndez Saavedra, secuestrado en dos oportunidades durante la última dictadura en Cutral Co, compartió su cautiverio con Raúl y Graciela Romero de Metz en el centro clandestino de detención y tortura “La Escuelita” de Neuquén, ubicado en el predio del Batallón de Ingenieros de la Construcción 181.

Matías Subat

Sergio Méndez Saavedra, secuestrado en dos oportunidades durante la última dictadura en Cutral Co

En su declaración ante el Tribunal Oral Federal de Neuquén, en el contexto del segundo juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en la región, Méndez Saavedra contó que escuchó los vejámenes a los que fue sometida Graciela Romero, quien al momento de su detención se encontraba embarazada. “No te cohíbas, hija de puta”, le decían sus captores. En “La Escuelita”, el testigo afirmó que estaba encargado de la limpieza del baño, de donde sacaba gran cantidad de sangre. Recordó las torturas a las que fue sometido y mencionó a un grupo que llegaba al lugar a las 6 de la mañana y les pedía a los detenidos que dijeran que “habían llegado los machos”. Un día dejó de escuchar las voces del matrimonio Metz y supuso que se los habían llevado. Reclamó saber dónde estaba aquel niño cuyos padres permanecen desaparecidos.

El testigo rememoró sus años de militancia como obrero de la construcción. “No conocíamos la palabra aguinaldo, vacaciones”, aseguró. Manifestó que en las asambleas de trabajadores de El Chocón vio a Raúl Guglielminetti, personal civil de Inteligencia imputado en este juicio.

En Cutral Co se vinculó con estudiantes secundarios, como Pedro Maidana y José Méndez, y con los desaparecidos obreros de la petrolera YPF, Oscar Hodola y Miguel Ángel Pincheira. “Ellos me educaron y me pulieron”, señaló. Y agregó: “nunca usé la pistola; usé una cuchara, un metro, un serrucho”.

La primera detención de Méndez Saavedra se produjo el 14 de junio de 1976, en el denominado “Operativo Cutral Co”, y allí fue llevado a la comisaría de la localidad. Aquella noche había llegado de su trabajo y justo cuando estaba por cenar, gente encapuchada y con armas allanó su casa. En la comisaría, donde lo golpearon, oyó a Pedro Maidana y Francisco Tomasevich. A la madrugada fue cargado en un camión celular y trasladado, primero al Comando, y luego a la U9 de Neuquén. El testigo indicó que por las noches era sacado de la cárcel y terminaba en el Distrito Militar.

Aquel 14 de junio también fue detenido en su domicilio Juan Carlos Maidana, hermano de Pedro. En su declaración en el juicio sostuvo que alrededor de las 20, personas con sus rostros cubiertos ingresaron en su vivienda de la calle Matorras 766. Lo sacaron afuera y lo condujeron a un vehículo, desde donde alguien dijo: “Ese es el hermano”. Juan Carlos fue subido a una camioneta Ford F100 con rumbo a la ENET Nº1, donde Pedro cursaba sus estudios. Al llegar, uniformados que rodeaban el establecimiento aseguraron: “el capitán ya se lo llevó”. Regresaron, entonces, a la comisaría de Cutral Co.

En el destacamento, Juan Carlos estuvo por un buen tiempo contra la pared, brazos en alto y piernas separadas. Oyó allí a Méndez Saavedra, y al “Pato” Méndez (Octavio Omar) que pedía que le dieran agua. En la madrugada fue interrogado por las actividades de su hermano. Insistían con que Pedro tenía armas. Le preguntaban sobre el tema mientras lo apuntaban en la sien del lado izquierdo y le presionaban las costillas. Pusieron en su mano una pistola, le requerían que la tocaran para que reconociera que se trataba del arma de su hermano. Al día siguiente fue puesto en libertad. Al llegar a su domicilio su abuela, llorando, le dijo “que no se hablara de lo sucedido”. Había comenzado la búsqueda de Pedro, detenido desde 1976 hasta 1981.

En la camioneta hay “terroristas de Cutral Co”

Matías Subat mayo 2012

Hugo Monsalvez ingresó al servicio militar obligatorio en marzo de 1976, en el Destacamento de Inteligencia 182

 

En la jornada del viernes 18 de mayo también prestó testimonio Hugo Monsalvez, quien ingresó al servicio militar obligatorio en marzo de 1976, en el Destacamento de Inteligencia 182, cuya sede estaba ubicada al costado del Comando de la VI Brigada. En una ocasión, relató el testigo, vio un camión calabozo de la policía Federal, color azul, con personas dentro. Hacía calor y el vehículo permaneció estacionado en el playón a pleno sol. Monsalvez consultó al jefe de compañía por la gente que albergaba el móvil. “Hay terroristas de Cutral Co”, le contestó su superior.

En el Destacamento observó a militares disfrazados. El oficial Jorge Molina Ezcurra ingresó en una oportunidad con un mameluco de la petrolera Halliburton, en tanto que Sergio San Martín, también de Inteligencia, se caracterizó como linyera. Asimismo, ambos vestían con la camisa y el pantalón que usan los choferes de colectivo. Sobre Molina Ezcurra, el testigo refirió que un día entró con un revólver calibre 38 anacarado. Monsalvez se maravilló con el objeto y pidió que se lo venda. El oficial le dijo que no podía: “se lo quité a un borracho terrorista”, le dijo.

El fiscal Marcelo Grosso le preguntó cómo había logrado hacer el servicio militar en el Destacamento, ya que se lo conocía como un sitio para “acomodados”. Monsalvez mencionó a su jefe en el casino, Jorge Cruz, que era, según sus palabras, personal civil de Inteligencia.

Sindicato de Prensa

Fotos: Matías Subat

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